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Date noviembre 21st, 2011

Soy cliente desde hace años del BBVA, uno de los grandes bancos del capital. He pasado por varios, y es de los pocos donde me he sentido cómodo, y donde nunca he tenido problemas. Pero ahora, me estoy empezando a cuestionar que el banco como tal sea realmente seguro, y os voy a contar por qué.

Es de sobra conocido por todos que Steam fue asaltado hace casi dos semanas, y si no, pues os lo resumo: todos los datos de un número indeterminado de usuarios de la base de datos de Steam fueron extraídos, y eso incluye tarjetas de crédito. Claro está que la información se hallaba cifrada, y bien cifrada, pero no quita que uno sea desconfiado por deformación profesional y tome medidas cautelares…

Como por ejemplo, bloquear la tarjeta. Llamé al BBVA, les comenté el caso, y al parecer no pusieron ninguna pega. Me la bloquearon, y me enviaron una nueva a casa. Lo cierto es que me cobraron una comisión que no procedía; de hecho, la reclamé y me la devolvieron, pero eso es otra historia. A los dos días me llega la tarjeta a casa (en vez de 5-7 días, que fue el plazo que me dieron). Aquí empieza el primer fallo: ¡¡es una carta ordinaria!! Efectivamente, no es una carta certificada, no es que el cartero te la de en mano… te la echa en el buzón (presumiendo que la intención del cartero siempre es benévola) y ahí te apañes. Evidentemente, se nota desde lejos que no se trata de una carta normal, porque se palpa el plástico, por lo que vete tú a saber si se “extravía”.

Alguien que esté un poco informado dirá: hombre, pero está desactivada por defecto. Y yo le doy la razón. En la tarjeta hay una pegatina en rojo que dice algo como “llame a este número para activar la tarjeta”. Entonces respiré tranquilo y pensé: bueno, si se hubiera “extraviado” estaría desactivada. El caso es que me dispongo a llamar, y tras varios saltos con el contestador automático e introducir el número de tarjeta… ya está. Eso es, no ha hecho falta en ningún momento ningún dato de índole… privado, qué sé yo, DNI, tarjeta anterior, PIN, algo. Vamos, que la podría haber activado cualquiera. Tras este mal trago, decidí que la próxima vez que pida una tarjeta nueva, la manden a la oficina… al menos, es más seguro que el buzón de una casa, y pasa por menos manos. Días después, llega otra carta con el PIN. Ya me avisaron que el PIN no cambiaría al tratarse de un “robo” (aunque el número de tarjeta es evidentemente diferente), por lo que esta última carta es un gasto innecesario. Sin embargo, aquí viene lo curioso…

Pensemos un poco. Sí, tenían razón, el PIN no ha cambiado. Pero espera, ¿cómo es que sabían mi PIN anterior? Para los no entendidos en la materia de programación y bases de datos en general, las contraseñas nunca se deben guardar en texto plano en una base de datos, precisamente para evitar que, si hay un robo como el de Steam, los ladrones no puedan (o les cueste mucho trabajo) conseguir información valiosa de esos datos cifrados, que no dejan de ser un puñado de cadenas de texto sin sentido al ojo humano.

Avanzando un poco más en este sentido y para brindar luz a los no entendidos, omitiendo detalles, cuando el usuario introduce su contraseña en texto plano (en una web, por ejemplo), esa contraseña se cifra con un algoritmo predeterminado y la compara con la que está almacenada en la base de datos, que está cifrada de la misma manera:

a. Texto plano: tomate
b. Cifrado (md5): 02e409c8bf00d35d7a7d61c56829da7f

‘a’ es lo que conoce el usuario y ‘b’ es lo que se guarda en la base de datos. Es un cifrado irreversible (aunque hoy por hoy, un tanto débil, pero no es el tema), esto es, que teóricamente sólo se puede realizar el paso a->b, pero no b->a. En caso de que se robara ‘b’, el ladrón no podría hacer nada con esos datos, al menos en un periodo de tiempo legítimo (¿< 10 años?).

Por tanto, llegamos a la conclusión de que en algún lugar de la base de datos del banco, al menos el número de mi tarjeta y mi PIN están relacionados y guardados en texto plano, o bien con un cifrado reversible (mediante clave privada, por ejemplo). ¿Cómo puede el banco saber mi PIN? ¿Qué ocurre si robaran esa clave privada? El PIN es un número personal de identificación que nadie más que el propio dueño debería conocer, y debería estar cifrado con un algoritmo irreversible y confiable. No tiene sentido que se pueda “recuperar”. Desde mi punto de vista, para mí, esto es un problema de seguridad, aunque como siempre, invito a brindar y discutir cualquier otra opinión aquí.

Con esto quiero decir que, para ser un banco tan conocido, creo que tiene fallos de seguridad importantes como para ser pasados por alto… ¿Es normal en los bancos españoles que estas cosas funcionen así? ¿Es cosa del banco? ¿Es cosa del proveedor de tarjetas? ¿Es simplemente así? ¿Hay algo más? A ver si podemos llegar a alguna conclusión.

Actualización: El amigo albertjh (mil gracias) me envía este enlace (lo cuelgo en PDF aquí, por si lo modifican) y cito textualmente el fragmento que nos interesa:

El PIN de su tarjeta BBVA, su clave de acceso a BBVA.es, y su clave de operaciones en BBVA.es, son claves privadas, que deberá custodiar de forma segura, pues todo aquel que pudiera acceder a sus claves podría operar con sus productos y servicios en BBVA. Por este motivo le recomendamos que no comunique a nadie bajo ningún concepto dichas claves. Nadie en BBVA conoce cuales son sus claves, éstas se encuentran almacenadas en nuestros sistemas cifradas con un algoritmo irreversible, de forma que nadie en BBVA puede conocerlas.

Actualización 2: Una persona responsable del área de seguridad del BBVA se ha puesto en contacto por email conmigo, y me ha explicado la generación de PIN mediante un resumen trabajado. Partiendo de esta explicación, llegamos a las siguientes conclusiones:

  • Hay dos tipos de PIN: a) el generado con datos públicos de la tarjeta, que conocemos y podemos cambiar y b) el generado por el HSM (más información en WP para los que desconozcan el dispositivo), aleatorio, y que nunca sale del HSM (importante).
  • Y cito: Ambos están relacionados por un “offset” que no es más que una suma digito a digito complemento a 9. Cuando se cambia el PIN “de usuario” realmente lo que se hace es cambiar el offset o diferencia entre el “natural” y el escogido. De este “offset” (que sí se almacena) en ningún caso podríamos derivar el PIN.
  • Para la comprobación del PIN – que obviamente va cifrado en la transmisión – se utiliza el propio PIN que conocemos, como el generado por HSM, y se hace la comparación internamente, gracias al “offset”.
  • Entonces, ¿cómo es posible que me envíen mi anterior PIN en plano?: Con los datos públicos de tu tarjeta antigua y el offset de tu PIN de usuario “antiguo” y DENTRO DEL HSM, se calcula tu PIN de usuario “antiguo” por un lado y por otro se calcula el nuevo PIN “natural” con los datos públicos de tu tarjeta nueva y con ambos se calcula cual tiene que ser tu nuevo offset para que tu PIN de usuario sea el mismo que tenías antes.Antes de enviarlo a imprimir, se cifra antes en el HSM, y después se envía en plano, aunque no queda ninguna traza ya que el sitio donde se imprime el papel es independiente del lugar donde se realiza la estampación de tarjetas. ¿La razón? Hacerle la vida más cómoda al cliente.
Y si no has entendido mucho… según esta explicación, todo se resume a: ninguno de los PIN está almacenado en ningún sitio, excepto el “offset” que los relaciona, y del cual, en ningún caso, se puede derivar el PIN “real”, el que utilizaríamos como usuario. Cuando se cambia el PIN “conocido”, es decir, el que utilizamos, lo que realmente se cambia es el “offset” o diferencia entre el PIN generado por el HSM (aleatorio) y el escogido.

Por la parte de privacidad/seguridad física, no ha habido ningún comentario. Me hubiera encantado escuchar algo sobre esto, aunque otro representante de BBVA ha estado en contacto conmigo y me ha dicho que se lo ha pasado a un responsable para ver qué ocurre.

He de decir que me ha encantado escribir esta entrada, puesto que ha habido opiniones de distinto tipo, hemos aprendido y hemos escuchado voces de todas las partes. La explicación técnica la he intentado simplificar al máximo posible, pero entre la hora a la que escribo esta última actualización (5 de la mañana de un martes) y que hay cosas que, sencillamente, no se pueden explicar de otra manera, quizá no llegue a todo el público esperado.  En cualquier caso, muchas gracias a todos, incluyendo a los representantes del BBVA que se han movido en cuanto he escrito la entrada, a pesar de ser una invitación a debate para clarificar el asunto, más que una acusación directa.

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Date agosto 23rd, 2011

Los que me conozcáis o al menos me sigáis habitualmente por Twitter, sabréis que Finlandia es uno de los países que más me gustan y que ciertamente más admiro. Sólo he tenido ocasión de visitarlo un par de veces, pero dada la suerte de que me ha acompañado una auténtica familia finlandesa del sur, he tenido la oportunidad de conocer todo con más detalle y cercanía. Mi amigo me invitó a ir a su hogar en 2010, y ese hecho no es muy normal dado el carácter finlandés… invitar a una persona del sur de Europa a venir a su casa no es muy habitual (ni tampoco lo es aquí, en España). Yo ya tenía predilección por este país, así que sin pensármelo demasiado decidí a irme allí.

¿Cómo fui? Pues de la manera más rápida y probablemente económica: en avión. Elegí Lufthansa por ser una compañía que me transmite bastante confianza, a pesar de no ser la más barata; hacía escala en Frankfurt/Munich (este año me tocó en Munich), y así conoces un poquito el aeropuerto de allí. Te dan de comer en cada vuelo (por tanto, dos veces a la ida y dos veces a la vuelta) y dos veces de beber, además de las máquinas de café/chocolate que hay en el propio aeropuerto a disposición de cualquiera de forma gratuita. Vamos, todo un lujo.

Una vez me hallé allí tras unas cuantas horas de viaje, me encontré en un aeropuerto rodeado de árboles (el de Helsinki-Vantaa) y una maravillosa familia esperándome. Lo primero que me impresionó fue… el precio del parking. Creo recordar que eran 2 € cada 10 minutos. Evidentemente lo pagué yo, qué menos, encima que vienen a buscarme…

La casa, de dos pisos, era un adosado de madera, bastante grande. A unos 300m estaba la escuela, y a menos de 20m un bosque y un lago. Vaya, que en ningún momento perdías el contacto con la naturaleza; esto es bastante habitual allí, un país tan grande como España pero escasamente poblado (unos 5,5 millones de habitantes), con lo que el hábitat natural se conserva bastante bien.

Este hermoso hogar estaba dotado, como no podría ser de otra forma, de una sauna para al menos dos personas. La sauna es muy importante en Finlandia, es todo un símbolo y me atrevería a decir que una inmensa mayoría de hogares disponen de la suya propia. En muchos casos se entra completamente desnudo y es algo normal, no hay ninguna connotación sexual en ello. Hay competiciones en las que te quedas bastante alucinado al ver lo que aguanta la gente en cuanto a tiempo y temperatura. Yo aguanto bastante poco dentro, pero puedo decir que se siente muy, muy bien.

¡Ah! Por supuesto, otra de las cosas fundamentales al entrar en cualquier casa es descalzarte. Yo evidentemente esto no lo sabía el primer día que llegué, y me pegaron un grito – amable, pero grito – avisándome de que no podía entrar con el calzado puesto. Es una falta de educación entrar con ello puesto, al igual que lo es en Japón. Lo malo es cuando hay una reunión de bastantes personas… acaba la entrada llena de zapatos y vete tú a saber qué olores.

Pasamos al lenguaje. Y es que si quieres aprender finés, lo tienes muy, muy difícil. No lo digo porque seas latino, si no porque es la lengua europea más difícil. No pertenece a ninguna familia de lenguas europeas, tiene muchísimas declinaciones y ni siquiera un 1% de similitud con palabras de otros idiomas (excepto las palabras modernas, como bus -> bussi). Ni siquiera tiene relación con otros lenguajes nórdicos. Lo único que puedo decir a favor del aprendizaje es que la pronunciación de las letras es parecida en muchos aspectos al castellano. Las diferencias que se me vienen a la cabeza son la hache (que no es muda), la ä/ö (más o menos abierta), la y (una especie de i-u cerrada), la elle (que es doble L “de verdad”)… y más, pero tampoco vamos a pararnos aquí.

El sistema educativo finlandés es digno de admirar, y probablemente esto ya lo sabías antes de llegar aquí. En Finlandia se emplea algo más del 6% de PIB en la educación, que no es un porcentaje alto (aunque sí más que el español) pero, sin embargo, se emplea muy bien como podemos ver. Para empezar, todo es público y gratuito (y obligatorio, claro). Los niños no ingresan en primaria hasta los 7 años, punto importante. También, por ejemplo y si no recuerdo mal, si el alumno vive a más de 5 km, se le proveerá del transporte adecuado. Por otra parte, la cultura de “entre más horas de clase mejor” que se lleva aquí es todo lo contrario allí; mi colega finlandés, que está en una especie de Bachillerato (curiosidad: el examen de Selectividad allí se llama ylioppilastutkinto) tiene un máximo de 18h semanales, y no tiene asignaturas de conocimiento general, si no que elige su especialización claramente (no sabe absolutamente nada de Filosofía, por ejemplo). Por otra parte existen, al menos, 20 universidades (no sé si se habrá construído alguna más) y todas pertenecen al Estado, y no se cobra matrícula en ningún caso. También existe una FP con casi 80 títulos profesionales, por lo que hay opciones para todos.

Respeto al nivel de vida, pues evidentemente es caro. Mucho más caro que aquí. Los impuestos son altísimos, pero eso se refleja en unos servicios públicos de muy buena calidad (aunque el transporte deja un poco que desear fuera de la capital por su precio y servicio). Para que os hagáis una idea, un producto que todos conocemos… la Coca-Cola de 2 litros cuesta allí 2,40 €, mientras que aquí cuesta 1 €. El alcohol también es bastante caro, y sí, la gente consume bastante y se pone agresiva.

En general, el carácter finlandés es un tanto frío y distante. Yo me llevé unas cuantas malas impresiones de la gente, pensando en que eran bordes. Pero es que es su carácter: frío como su invierno, que alcanza en ocasiones los -30ºC. Aun conociendo ya a las personas, hay diferencias entre lo nuestro (sureño) y lo suyo. No esperes que la gente te escuche demasiado cuando tienes problemas, porque cada uno va un poco a su bola. Es cuestión de adaptarse y claro que de todo hay en la viña del Señor, como bien se dice, así que seguro que te puedes encontrar con finlandeses muy cálidos desde el principio, y otros que ni te devuelvan el saludo.

Ahora que nombré el tema del invierno, recuerdo que los veranos allí son geniales. Hay unas 20 horas de luz ininterrumpida, y unas 3-4 horas de “menos luz” (es decir, oscuridad completa prácticamente un rato corto). Me costó adaptarme mucho a ello a la hora de dormir, porque mi cuerpo pedía salir al ver que era de día, pero mi mente estaba cansada. Las temperaturas son cálidas, bastante; el año pasado había unos 27ºC y sudabas bastante. Sin embargo, si nos vamos al invierno, los días son completamente al revés: días de noche y temperaturas de vértigo. Afortunadamente los finlandeses pensaron en esto, y por ello, la mayoría de las casas están hechas de madera, con suelo de madera y buena calefacción. En la capital hay túneles para pasear cuando hacen estas temperaturas tan vertiginosas, al igual que el propio suelo tiene calefacción.

Sobre el transporte, he de decir que moverte en bicicleta es muy común y de hecho recomendable. Prácticamente todo el mundo se mueve en bici cuando puede, por varias razones: a) hay carriles anchos habilitados para ello b) el terreno es bastante llano c) la gasolina es carilla (1,63 € la 95… y subiendo). En cualquier caso y como es lógico, en invierno la gente suele ir en coche. Y sobre el coche, hay una anécdota curiosa que contaré más abajo.

La estética es bastante emo y rapera. He de decir que los finlandeses tienen pelo bastante abundante (¿genética?) y liso, además de ser bastante blancos y con ojos azules (de ahí la fama de las finlandesas… brrr). La moda joven de ahora suele ser una combinación de emo (pelo largo y tapando los ojos) y raperos/skaters (mucha ropa de DC, Vans, gorras…), llevado un poco al extremo en algunos casos, que rompe con los esquemas de lo que vemos por aquí.

Creo que no tengo mucho más que contar… excepto curiosidades que me llamaron la atención:

    • Cuando llegué allí y dejamos el coche en el parking de la comunidad, vi una especie de postes parecidos a los del correo (pero se veían que no eran). Pregunté qué era, y me dijeron que era para el invierno. ¿Qué? Muy sencillo: una manguera que metías dentro del coche y lo mantenía caliente por dentro. Y es que coger el coche con esas temperaturas… se agradece que esté calentito.

 

    • Esta otra “curiosidad” se da en otros países como en Alemania, por lo que me han contado. Vamos, que los raros somos nosotros. Cuando vas a comprar por ejemplo un refresco, te cobran por una parte el líquido en sí y por otra el envase. Por ejemplo, una Freeway Cola (la Coca-Cola del Lidl, bastante más asequible y buen sabor) te cuesta 1,30 €; sin embargo, en el ticket te vendrá bien claro que 0,90 € es el contenido y 0,40 € el envase. ¿Por qué? Porque luego tú vas con la botella al supermercado, la metes en una máquina que detectará el tipo de envase, y te reembolsará los 40 céntimos. Así, todo el mundo recicla y todos contentos.

 

    • Otra sobre supermercados. Allí, en las compras, aplican el redondeo automáticamente al importe final. Por ejemplo, si tu compra sale a un total de 4,49 €, te cobrarán 4,50 €. Al igual que si son 4,42 €, te cobrarán 4,40 €. ¿Para qué? Para olvidarnos de llevar moneditas de uno y dos céntimos que al final acabamos perdiendo. Esta práctica viene bien especificada en el ticket, y si no lo escribo mal, se llama pyöristys (“redondeo”, vamos).

 

    • Otra más de supermercados: fui a comprar unas cervezas finlandesas para traérmelas a España, y vino conmigo mi colega finlandés, que era menor en ese momento (17 años). Cuando fuimos a la caja, pasó los artículos, pero de repente me pidió el carné de conducir. Le dí el DNI, lo miró y dijo que bien, pero que a ver dónde estaba el de mi colega. Cuando vio que era menor, me dijo que era ilegal que le comprara alcohol a un menor. Le expliqué que no era para él si no para mí, pero dijo que la ley era así y que no podía hacer nada. Todo esto dicho con buenas palabras y de la mejor manera posible. Así que simplemente las dejé en la caja, me fui al Alko (otro establecimiento que había al lado), dejé a mi colega fuera y las compré ahí.

 

    • Como en muchos otros países… sí, hay por lo menos un ZARA en la capital (Helsinki), y está bastante bien. No tuve oportunidad de entrar pero seguro que hablaban español y todo.

 

    • Fui a Linnanmäki, el parque de atracciones por excelencia de Finlandia, que se sitúa “cerca” de Helsinki. La entrada con acceso a todas las atracciones (menos el zoo-acuario) cuesta 37 €, lo cual no sé si es muy caro respecto a los parques de atracciones de por aquí, porque yo no suelo ir. Me lo pasé como un enano, y hay un vídeo de la atracción más “gorda” que había allí, donde me monté (con suerte oiréis mis gritos).

 

    • Fui a comer a un McDonalds de Helsinki para no perder las costumbres. Iba a echar una foto de los carteles, y el dependiente casi se me echa encima. Parece ser que en algunos locales está prohibidísimo hacer fotos… lo cual no me impidió que la hiciera al final.

 

    • ¿Sabías que su empresa tecnológica líder (o al menos hasta hace poco), Nokia, se dedicó en sus inicios a la madera? Pues tuve que viajar allí para enterarme. Muy curiosa la historia y cómo fue cambiando a lo largo del tiempo. Una lástima que, hoy por hoy, sea una empresa que esté de capa caída y que, habiendo sido un referente mundial de tecnología finlandesa, ahora sólo sea “uno más”.

 

    • Por cierto, decir que tienen mili obligatoria a los 18 (para hombres; para mujeres es voluntario), tal como había aquí en España en 2001. Son 6 meses obligatorios y sólo se puede objetar, como es lógico, por enfermedad o condición física no aceptable. Dicen – que no lo sé – que se lo pasan bastante bien, reciben paga (entre 4,20 y 10,20 € por día, dependiendo la actividad)… aunque también pueden realizar un servicio especial fuera de la mili, como trabajar en un hospital, aunque parece ser que no está muy bien visto.

 

    • Por último, decir que tienen su propia red social por excelencia, diseñada para gente joven. Se llama IRC-Galleria, y es mucho más abierta que Tuenti o Facebook. Se asimila más a un Badoo, pero tampoco está para eso. Casi todo gira en torno a las fotos: alguien sube una foto, sale en el “timeline” público, la gente entra, comenta, te agrega como amigo… por otra parte, hay que decir que hay prácticamente el mismo número de mujeres y hombres. No cuentan con versión móvil ni con aplicación para ello pero, sin embargo, tiene bastante tráfico y actividad.

 

Y esto es todo. Cualquier pregunta que queráis hacer y pueda responder, me la podéis hacer por los comentarios y gustosamente la responderé… :)
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Date mayo 8th, 2011

El ZTE Blade es uno de esos terminales que por la marca no te fías mucho al ser prácticamente desconocida y no haber tenido un pasado muy decente. Sin embargo, al igual que muchas personas, me he llevado una sorpresa increíble al ver que, por poco precio, me he llevado un Android muy interesante y diría que imposible de igualar en precio.

Mi paseo por Android ha sido extenso, si bien sólo he tenido un sólo terminal (HTC Hero), he podido hacer muchísimas cosas con él e incluso he programado algunas aplicaciones. Sin embargo, se averió y lo llevé al SAT de HTC, pero finalmente creo que me voy a quedar sin él porque no quieren arreglarlo (eso ya es otra historia).

En fin, vayamos al grano. El ZTE Blade se presenta como un móvil de gama MEDIA, aunque algunos lo consideran media-baja, pero por las características que ostenta no creo que tire por ahí. La buena noticia de todo esto no es que sea un móvil más, es que es un Android muy barato. Yoigo es la compañía elegida y podemos optar por él por 9 € en contrato (+ tres meses de Bono 8 internet gratis) o bien, y aquí viene lo bueno, 69 € en prepago (con un mes de Bono 8 internet). Y tú dirás… pues esto es inmejorable. Pues aún se puede mejorar: se libera por IMEI en menos de un minuto. Vamos, que estás en cualquier otra compañía pero te apetece renovar el móvil… te bajas a la tienda, te lo compras, lo liberas y se acabó tu relación con Yoigo.

Oficialmente sale el día 9 de este mes, pero por suerte algunos hemos podido disfrutar de él antes. Está a la venta en cualquier tienda Yoigo física o en su página web, además de los habituales distribuidores. Vayamos a por las características…

Construcción

La verdad es que me esperaba algo mucho más plasticoso, pero también me he llevado una sorpresa. El tacto es agradable, además de que pesa poco (130 gr) y es bastante fino (116 x 56,5 x 11,8). La parte delantera me ha parecido atractiva, aunque los botones delanteros no sé si funcionan de la mejor manera. Los laterales con acabado metálico en su mayor parte le da un toque elegante. El botón de encendido/apagado, que funciona también como bloqueo/desbloqueo, sí tiene una pinta más “china”, pero sólo eso, apariencia.

Hardware

En este apartado voy a hablar de todo el hardware menos la cámara, pantalla y batería que merece un apartado distinto. Pues bien el terminal viene con un procesador que le da 600 MHz de potencia, nada despreciable aunque lejano de los 1 GHz que ofrecen ya la mayoría de los nuevos (incluso doble núcleo). La RAM sí está a mejor nivel, con 512 MB se mueve muy fluido. Tiene una Adreno 200 por GPU, muy común en la mayoría de smartphones y, aunque lejos de los de gama media-alta (que ya equipan Adreno 205 o superior) nos da un nivel bastante aceptable para jugar a la mayoría de los juegos. Respecto a la memoria interna, nos ofrece unos pobres aunque ampliables 512 MB (hasta 32 GB con microSD).

Por lo demás, trae todas las características de un smartphone estándar: acelerómetro de 3 ejes, brújula digital, sensor de proximidad y de luz ambiente, WiFi 802.11 b/g (no trae n, una pena, aunque funciona muy bien), Bluetooth 2.1+EDR, A-GPS, radio FM y por supuesto HSDPA/3G. El altavoz de llamadas funciona bien, aunque el externo es algo malillo (suena bajo aunque suficiente también).

Pantalla

La pantalla del ZTE Blade es bastante generosa, siendo de 3,5″ con una resolución de 480×800, capacitiva y multi-touch (2 dedos), algo que nos bastará para la mayoría de usos que se le puede dar a un smartphone de forma cómoda. Esperaríamos una AMOLED como es habitual en los últimos terminales (menor consumo, mejor visualización), pero se queda limitado a una TFT LCD que, por otra parte, es lógico por el precio. Sin embargo, sorprende la buena calidad que ofrece en conjunto con su resolución. Una pantalla más que suficiente.

Batería

Ah, ese gran enemigo de los smartphones… en este caso, 1250 mAh no parecen suficientes para alimentar este aparato durante un día entero con holgura. Un día normal, sin utilizarlo demasiado, hará que la batería llegue al final del día con muy poca duración, o al menos eso ha sido la experiencia que he podido tener. Oficialmente, ofrece 4 horas hablando y 9 días en standby. Podría ser mejor, desde luego.

Cámara

Si de algún sitio tenían que recortar, tendría que ser de la cámara. Y es que tenemos 3,2 megapíxeles a nuestra disposición, pero una lente bastante mediocre (similar a la de mi anterior Hero, o algo peor). ¿Sirve para hacer fotos? Sí, en un día iluminado, puede apreciarse. Ahora bien, el vídeo es… bastante malo. He hecho alguna foto y algún vídeo que os adjunto abajo para que veáis a lo que me refiero…

 

Android

El teléfono viene de serie con Android 2.2, sin ninguna personalización más allá del logo de Yoigo al encendido y alguna cosita más sin importancia. Es perfectamente actualizable a versiones posteriores (como la 2.3.3) de forma no oficial aunque muy seguro, puesto que está perfectamente soportado por Cyanogenmod 7 e incluso hay alguna ROM basada que está triunfando. En cualquier caso, la versión con la que viene (Froyo) funciona bien.

Conclusión final

Un móvil que, a pesar de sus deficiencias, supone imbatible en su terreno (69 € “libre”). Se han recortado características como la cámara y la batería, si bien la primera sirve para tomar fotos momentáneas y la segunda se puede complementar. Un móvil perfecto para los que quieren empezar con Android, o bien ya han empezado y desean actualizarse un poco sin gastarse mucho dinero.

Puntuación final: 8/10

 

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Date enero 21st, 2011

Me considero una persona bastante pesada respecto al tema de reclamar lo que es mío. Una manía como tantas otras, fíjate tú. Lo he hecho con bancos, con servicios de telefonía, internet… he llevado todo hasta las últimas consecuencias y siempre he salido ganando.

Seguro que muchos de vosotros os habéis sentido desesperados ante la supuesta impunidad con la que actúan todos estos energúmenos. Siempre nos la intentan colar: que si un eurito de más en la factura, que si no te hemos dado de alta sin querer la tarifa plana y te hemos cobrado al alza (no hago link porque esto le ha pasado a mi madre, y a mí), que si te llega un SMS para hacerte rico al instante… y así podríamos seguir.

Os voy a poner un ejemplo reciente, con imágenes, que tuvo un final bastante feliz. Una cadena de supermercados francesa bien conocida por todos nosotros, Carrefour, nos la volvió a meter doblada a mi familia haciendo la compra en múltiples ocasiones. Ya se sabe: ofertas de 3×2 que no se aplican (sin entrar a valorar si valen la pena), descuentos varios que tampoco se aplican, precios que no coinciden con los anunciados… o una de las cosas, o todas. Es algo difícil que no te ocurra algo así cuando haces una compra medianamente grande.

Obviamente y tras ver el cachondeo que se traían con los precios, procedimos a tomar cartas en el asunto. Qué sé yo: folletos publicitarios, fotos de las promociones, fotocopias de los tickets… todo, absolutamente todo que pudiera demostrar que esta gente lo hace una vez tras otra. Y, por supuesto, una reclamación. Pero una hoja de reclamación oficial, no una del propio supermercado (que es la primera que te ofrecen, claro).

A cosa de unos 15 días recibí una contestación (la que veis a la izquierda, clic para ampliar). Me supuse que me darían una respuesta estándar, pidiendo disculpas pero, eso sí, escudándose en la excusa de siempre, y cito: “error involuntario”. Error involuntario multiplicado por decenas de veces a lo largo del tiempo. Error involuntario que, casualmente, el 99% de las veces es para cobrarte de más. Menos mal que habíamos previsto esto y la reclamación la llevamos a la OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor).

La OMIC es eso, una oficina municipal que te ayuda en este tipo de asuntos (deberás informarte dónde está la tuya), bien asesorándote o bien gestionando la reclamación. Al menos en Madrid, este servicio es completamente gratuito, no tiene ningún coste poner una reclamación y presentarla ante ellos, para que realicen las acciones oportunas en cada caso. Mi satisfacción con ellos siempre ha sido plena, pues las gestiones por lo general han sido siempre impecables (siempre que se pueda, vaya). Sin embargo, si conoces otra asociación que pueda realizar la misma función, tengas preferencias u otras razones que te inclinen a escoger otro organismo, adelante.

Pues efectivamente, poner la reclamación en la OMIC tuvo más efecto de lo esperado (ver la resolución abajo del todo, clic para ampliar). Y es que no sólo lo anotaron en su lista de cosas malas, si no que se personaron allí, realizaron una inspección, comprobado que las prácticas denunciadas eran ciertas y se les ha aplicado una propuesta de sanción que desconozco, pero supongo que ya será algo.

Pasos para realizar este tipo de reclamaciones:

  1. Tener un motivo para hacerlo, y esto se traduce en revisar siempre minuciosamente el ticket después de la compra. Lógicamente es extrapolable a cualquier otro ámbito: revisar facturas, revisar llamadas…
  2. Mantener la templanza y recordar que, a pesar de todo, la persona que te va a dar la hoja de reclamaciones OFICIAL (importante, que no sea interna) no tiene culpa.
  3. Presentar todas las pruebas posibles con la hoja de reclamación en mano: fotos, folletos de publicidad… cualquier cosa que acredite lo que estás denunciando. Sin esto, quizá pierdes el tiempo.
  4. Presentar esta hoja al organismo competente, como puede ser la OMIC, en la que puedo afirmar empíricamente que da buenos resultados y gratuitos (al menos en Madrid).
  5. Esperar, que la resolución llegará por certificado a tu casa.

Por último, recordar que esto es algo imprescindible y necesario si queremos mantener  la picaresca mínimamente alejada de los consumidores, o sea, nosotros. Sé que puede resultar pesado o incluso podamos pensar que no va a servir para nada, pero sí, sirve y para mucho.

En mi caso, pedir una hoja de reclamaciones en muchos casos me ha evitado tener problemas mayores. No permitas que se defiendan con excusas (errores involuntarios) como las ya expuestas – o el “error informático”, muy típico – ya que ellos son los responsables de garantizar los precios que exponen, o de mantener una estructura tecnológica adecuada que evite esos fallos.

Ya sabéis, céntimo a céntimo (que en este caso era billete a billete) van construyendo la montaña. Y si uno pone una reclamación, quizá no valga para mucho, pero si todos lo hacemos, estoy seguro de que tendrán más cuidado a la hora de estafar a la gente que les da de comer. Así que no te cortes, todos saldremos ganando…

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Date enero 6th, 2011

Estoy seguro que muchos de los que navegáis por sitios españoles y leéis esto habéis visualizado imágenes, aunque sólo sea una, alojadas en el box. Muchos sin ni siquiera conocer la existencia de este sitio.

Y es que originalmente, como ya he comentado en otras cuantas ocasiones, el box no era más que un sitio personal para un amigo y yo para subir principalmente imágenes de presentación de diseño web antes de aplicarlos en entorno de producción. Aún no me quedó muy claro porqué hoy por hoy tiene el tráfico que tiene, pero estoy seguro que el boca a oreja ha hecho mucho (ya que yo no me he gastado un duro en publicidad).

Además, el sitio presenta una estructura en CSS muy, muy primitiva, típica de novato programador en prácticas. Lo mismo podríamos decir del sistema interno. Lo que veis no ha cambiado apenas un ápice desde que lo hice, y así se ha mantenido. Es un sistema muy básico (el sistema de archivos, que no imágenes, es pésimo), que podría ser ampliamente mejorado, y que a veces hasta me da vergüenza mantenerlo así.

Sin embargo, los números indican que la gente no busca un sistema complejo ni bien hecho, si no:

  • Simplicidad, que es algo que parecerá básico, pero no lo percibí hasta que un día pregunté por Twitter el porqué de su uso y me lo indicaron explícitamente. Es fácil: un cuadro con un botón, escoger el archivo y darle a ese botón. Una vez subido, se te redirecciona a a) el enlace directo de la imagen b) una pantalla que muestra el link de descarga del archivo.
  • Estabilidad, y es algo de lo que se puede presumir: el uptime ha sido, en general, muy bueno. Ha habido alguna caída momentánea pero asumible.
  • Permanencia de archivos, excepto que sean ilegales o violaciones de copyright. En alguna ocasión he tenido alguna notificación, pero el propio ISP se ha encargado de mover la imagen fuera del sistema y no ha habido más problemas.
  • Links cortos, algo que no daba importancia pero que en contraposición a ImageShack, que da enlaces quilométricos, es de agradecer según algunos de los usuarios.
  • No limitación de ancho de banda, y es que hoy por hoy es poco práctico debido al bajo coste de GB de transferencia. Ahora mismo el límite es lo suficientemente alto para que nadie se haya quejado.

El uso mayoritario (un 95% aproximadamente) son imágenes, y por lo general no demasiado grandes en peso. Cada mes se genera medio terabyte de tráfico aproximadamente que, desde mi punto de vista (y teniendo en cuenta su finalidad original) es algo brutal si además añadimos que prácticamente ese número lo mantienen las imágenes como esta, que fue Top Tweet este 5-6 de enero.

El top 10 de sitios más destacados (en cuanto a número de peticiones) es:

  1. http://www.taringa.net
  2. http://charlie815.tumblr.com
  3. http://humor.desvariandoando.com
  4. http://hangar18.com.ar
  5. http://www.forocoches.com
  6. http://www.elotrolado.net
  7. http://new.taringa.net (quizá se podría juntar con la primera)
  8. http://www.directoriow.com
  9. http://larazadecain.blogspot.com
  10. http://lashmetal.net/

En cuanto a los navegadores, no hay ninguna sorpresa, ya que el primer lugar lo ocupa Mozilla Firefox. El segundo, muy esperado supongo, es IE 7 en adelante. Más abajo pero cerca está ChromeSafari, a un par de miles de peticiones para comerle su trozo. Opera ocupa el cuarto puesto pero muy alejado de sus competidores. Como no podría ser de otra manera, el sistema por excelencia es Windows (un 62%), seguido de Linux y Mac (muy a la par los dos).

En cuanto a archivos, sólo hablaremos de imágenes. Un buen pedazo del pastel, algo más de la mitad, se lo lleva el formato JPG, seguido de PNG y GIF, que comparten casi el resto. Los BMP son despreciables, no llegan al 2%, hay incluso más ICO (aunque no se considera imagen).

La actividad por horas no es muy diferente, aunque cabe destacar que entre las 10 PM y las 6 AM (en nuestra hora) es el momento con más calma respecto a las demás, que se pueden llevar unas 9000 peticiones cada una. Como anécdota, comentar que hay un usuario con IP fija del norte de España que lleva acumuladas casi 1000 peticiones él sólo (bastantes para una sola persona, poco en el conjunto total), así que le agradezco esa regularidad…

Por último, el futuro para el box es complicado. He creado múltiples prototipos de lo que podría ser un buen aprovechamiento del tirón que tiene, pero siempre le he acabado sacando fallos. No quisiera ser un competidor de los grandes, no de la misma manera. Me gustaría que fuese algo diferente, y hay algunos planes que incluso podrían reportar beneficios a medio plazo. El tiempo dirá (y no dentro de mucho) si se puede hacer algo que guste más y mantener este buenísimo balance.

Imagen | ColorFlow, licencia freeware + uso comercial