Y el culebrón espaldero sigue

Lunes, febrero 2nd, 2009

Han pasado unas tres semanas desde la última vez que escribí algo en el blog, un intervalo que empieza a convertirse en costumbre. Supongo que estará relacionado en que tampoco hay demasiado que contar, excepto las pocas novedades que arroja mi culebrón particular.

A pesar de mi firme intención de querer asistir al instituto, no ha habido manera. Este año era un año que llevaba tremendamente bien tanto a nivel académico como de compañeros, pero se ve que se tuerce (es raro que algo me salga bien al completo; y sí, soy acérrimo a Murphy).

Hoy me ha tocado ir al traumatólogo. Creo que es el mejor traumatólogo con el que me podría haber topado: con mucha experiencia a sus espaldas (chiste) transmite lo que te ocurre con total tranquilidad y certeza. Tanto mi madre, que es quien me suele acompañar, como yo, lo hemos elegido como el doctor que llevará mi caso.

Yendo directos a la chicha, seguiré con el tratamiento habitual, añadiendo Diazepan; en realidad, lo debería de estar tomando, pero soy algo contrario a este tipo de medicamentos, pero no queda más remedio. Si la cosa no ha mejorado (o ha empeorado, algo que dudo), a fin de mes tengo otra cita en el que seré yo quien decida si operarme o no.

La operación de la espondilolistesis consiste en colocar un tornillo de sujección en la columna afectada (en mi caso la L5, quinta, la última que se apoya en la lumbo-sacra), además de hacer un injerto de tu propio hueso en la parte que corresponde. La operación de por sí no es complicada, pero sí lo es la rehabilitación: de cuatro a cinco meses con corsé. Sumándole después fisioterapia y, por supuesto, natación.

Hemos decidido dar este periodo de un mes con el fin de evaluar el diagnóstico, ver si puedo tener una calidad de vida decente sin necesidad de hacer la operación. Lógicamente, si me sigo encontrando mal, no me va a temblar el pulso al decidir hacerme la operación. Sé que supondría una rehabilitación bastante dura, pero sé que después podría volver a hacer vida normal (por lo que he podido leer, el porcentaje de éxito en operaciones de este tipo, sobre todo en personas jóvenes, es bastante alto).

Es un fastidio, y la verdad es que para tener 17 años no lo he tenido fácil en temas de salud. Algunos de mis viejos lectores de 120% Linux recordarán que escribí en su día sobre mis problemas de estómago, que derivaron en una operación de peritonitis y posteriormente en problemas de colon irritable, cardias incompetente… que finalmente todo desapareció (aunque no puedo tomar café ;-)).

Sin embargo, no todo es negativo. Si hay algo de lo que estoy realmente orgulloso, es de toda la gente que me ha estado apoyando desde el principio y lo sigue haciendo ahora. Gente que se merece el adjetivo de amigos. Gente que se presenta a las 9h de la mañana en tu casa un día de diario sólo para animarte el día. Gente que pasa los fines de semana a tu lado sólo para que no te encuentres mal, para que todo sea más llevadero. Gente que te quiere, que es generosa con su tiempo, que puedes contar con ella cuando lo necesitas.

Y jamás me pude imaginar que tanta gente pudiera venir a verme. Hasta tal punto que he tenido que rechazar días porque venían demasiados. Eso, y sólo eso, merece que a todos os esté eternamente agradecido y que, desde luego, mi apoyo será incondicional al igual que ha sido el vuestro. Sin olvidar a todo el equipo docente de IES La Estrella (Madrid) que se ha volcado enormemente con mi eventual problema, y que probablemente sin su trabajo y eficacia no podría estar disfrutando, dentro de poco, de un profesor particular asignado por el Ministerio, que vendrá a casa para no perder el hilo durante al menos un mes (lo que tarde en ver si me recupero o no). Me han dado un trato inmejorable, y por ello se ha convertido en un instituto que siempre podré referenciar cuando alguien pregunte.

Ahora toca esperar. Yo también espero que no sea necesaria esa operación.

Curiosidades:

  • Se estima que los costes asociados a este tipo de dolencias cuestan 7.000 millones de euros al año (7.000.000.000 €, que mola más).
  • En el caso de la operación, el nombre técnico que recibe la misma es cirugía de fusión. Se extrae “hueso” del paciente y se injerta, esperando que este crezca y pueda fusionarse (valga la redundancia) con el resto de vertebras…
  • … sin embargo, pueden surgir complicaciones. Si eres fumador, los problemas se multiplican x5 (en mi caso, soy anti-fumador). Pueden no fusionarse, aparecer problemas con vertebras o discos cercanos incluso años después de una operación satisfactoria o daños en la médula espinal y/o nervios (improbable).
  • Tengo grado I; dentro de lo malo, es lo “mejor”. Eso no quita que duela como si te acabara de caer un piano de cola encima y te haya partido en dos.
  • El Diazepan causa adicción y es perjudicial. Sus propiedades son sedantes, ansiolíticas, amnésicas, anticonvulsivantes y relajante muscular. Nada comparado con Inzitán, que me pincharon al principio del todo y que se trataba de un analgésico narcótico.

Mi espalda y su diagnóstico definitivo

Martes, enero 13th, 2009

Ni columnaComo se podrá observar en la foto [que es ampliable], a pesar de tener una calidad pésima y de que escaneada se veía aún peor (por eso opté hacer la foto), hay una vértebra que se está moviendo de su sitio.

Aunque en la foto sea inapreciable, con la radiografía en mano se ve bastante mejor. ¿Qué es lo que ha ocurrido? En realidad, no es lumbociática como se me diagnosticó en un primer momento, ni el problema de escoliosis e hiperlordosis (que en realidad están ahí, pero no deberían de suponer un problema llevando los ejercicios adecuados).

No, nada de eso. Se trata de una malformación de la columna vertebral en la que la quinta vértebra lumbar y la parte de abajo no se han acabo uniendo del todo, al no tener la forma (no, no soy médico, intento explicar de forma que se entienda).

De acuerdo con esto, la quinta está soportando la mayoría de la carga del cuerpo, haciendo que se deslice hacia fuera y provocando un dolor bastante agudo. Teniendo en cuenta que lo normal es que la parte de abajo esté junto a esa vértebra, haciendo que se distribuyera el peso, la pobre está sufriendo bastante. No es un caso raro, si no que hay personas que lo tienen y no les dan problemas jamás o quizá a muy avanzada edad, pero a mí me ha tocado (como casi siempre, todo lo bueno y lo malo me ha tocado antes de “la edad” ;-)).

Hoy he estado en el traumatólogo y me ha explicado todo eso. Tiene un nombre específico, pero se ha quedado con el informe y no lo recuerdo. En cualquier caso me ha mandado un tratamiento a seguir, aunque el jueves tengo cita con otro doctor (con buenas referencias) para tener una segunda opinión. A pesar de todo, me ha avisado que en caso de que en un mes o mes y medio la molestia siguiera, tendría que someterme a una operación de columna, sin demasiado riesgo, que consistiría en “limar” la parte del hueso de abajo y colocar un soporte para la quinta.

Es bastante jodido, ya que duele por todas partes hagas lo que hagas, menos estando tumbado. Sin embargo, a partir de mañana intentaré ir a clase a ver qué tal funciona todo, pero sin mochila ni nada de peso.

A ver qué acaba pasando…

Actualización: Muchas gracias por el apoyo que me estáis dando muchos de vosotros, sobre todo por los que se pasan las tardes conmigo cuando no puedo salir (y que algunos leen este blog). Todo es mucho más llevadero así :-)

Irónicamente irónico

Sábado, enero 10th, 2009

¡Nieveee!Qué mal. Es irónico que tiempo atrás no tuviera intención de asistir a los dos primeros días de clase. Hacerlo es una tradición, al igual que los dos últimos días de clase… si caen en jueves y viernes. Esta vez ocurrió, y con los amigos bromeaba: “pues yo me pondré malo, claro“.

¡Pues toma! Se ha liado parda. No me podría conformar con un catarrico de los de siempre, o una gripecilla puñetera. Pues no, me ha tocado el gordo: lumbociática de esa, es decir, lumbago + ciática. Pensé que eso era cosa de abuelos.

El caso es que sea como sea, me duele y mucho. El miércoles pasado hizo el crack y ahora me veo aquí, con la manta eléctrica, pomadas, antiinflamatorios y demás drogas. Es molestísimo, sobre todo cuando tienes planes para hacer el fin de semana y no puedes salir. Al menos siempre tienes amigos dispuestos a pasar por casa para pasar el rato.

Lo peor es que hoy tocó una buena nevada, de esas que hacen historia. Porque claro, aquí en Madrid es difícil que nieve y cuaje de forma abundante. Y a mí, que me encanta la nieve, me he atrevido a salir a sacar unas fotos ahí, debajo de casa, para ver qué se cocía. Tanto niño jugando, algún bolazo que me han calado… pero bien, todo precioso. Me tuve que subir pronto a casa, que el frío no es nada bueno.

Supongo que me toca estar estos dos días como poco refugiado en casa. Después, a clase (aunque nada de educación física). Así aprovecho para quitarle el polvo a eso que llaman programación y le meto la caña que no le di el mes pasado. También me podré ir replanteando a jugar bien con la cámara de fotos, que siempre me ha gustado la fotografía.

Ah, y como buen español… feliz año tardío.

Mi vida 2.0 (VIII)

Viernes, julio 25th, 2008

Anagastra, Cidine, Almax...

Estaba mirando la bolsa de viaje, y me encontré con mi antiguo kit de supervivencia, que normalmente solía ser el que hay en la foto, exceptuando que siempre fue Anagastra 40 mg en vez de 20 mg.

Vaya temporadita que pasé, y que incluso escribí en su día en varios sitios. Se me juntó todito: peritonitis, colon irritable, cardias incompetente e infinitos síndromes más.

¡Joder! Me drogaba todos los días, estaba harto de tanta medicación, y en la mayoría de los casos había desarrollado tal tolerancia que ni siquiera me hacían efecto. Anagastra por la mañana, Cidine en todas las comidas, y Almax si todavía aún me sentía fatal. Peor que un abuelo, oigan.

No había otra alternativa, y tenía que seguir con ello. Lo cierto es que me sentía bastante desolado al ver que podía estar toda la vida así, pendiente de medicación, sin poder hacer una vida normal.

Medicándome todos los días, y la cosa no mejoraba. Yendo a 4 especialistas, y nada. ¿Seguro que la medicación podía batirse contra eso? Desde luego, un protector estomacal de 40 mg hace fuerza, pero cuando ni siquiera eso funciona, tienes un problema.

Después de tanto calvario, decidí ir dejando la medicación, no iba a soportar estar toda la vida así. Empeoré por ocasiones, alguna vez tuve que retomarlo, pero poco a poco lo fui dejando. Fui capaz por algo muy importante: psicología.

Y es que creo que todo lo que me ocurría, era por lo que se me pasaba por la cabeza, y no sólo razones físicas (la peritonitis puede que sí estuviera 100% relacionada con esto). Siempre había sido alguien nervioso, heredado de mi madre, mente inquieta e hiperactiva; todo eso pasa factura.

Tuve que reordenar todos mis pensamientos, configurar mi firewall particular para evitar sentimientos nocivos y empezar a ver la vida de otra forma. Y ahora, aquellos medicamentos quedan en el olvido, o mejor dicho, en aquella bolsa de viaje, por lo que pudiera pasar. Aunque confío en que no tenga que volver a utilizarlos de aquella forma.

Eso es todo. Y no, ya no me medico, hace meses :-)

Trancazo del quince

Domingo, enero 27th, 2008

Supongo que es el resultado de una mala época; cuando me entran las depresiones, no suelo responder como hago normalmente a cualquier enfermedad. Como a todo el mundo, vaya, el sistema inmunológico baja la guardia y deja pasar a todo lo que se presente.

No sé a lo que me llevará esta vez; anteriormente, me afectó al estómago, fuertemente. Espero que sólo se quede en una simple gripe — o lo que sea — y no tenga que volver a pasar por lo mismo.

Lo que sé es que en este mismo momento me voy a meter en la cama y mañana, que es fiesta, no me saca nadie. Y cuando esté despierto, escribiré algunas confesiones por aquí ;)