Sicko, o el descuido de la salud en EEUU

Viernes, Abril 10th, 2009

Michael MooreAviso: Puede contener algún ligero spoiler. Si no te fías, pasa directamente a la parte de los vídeos.

Se puede juzgar a una sociedad por cómo trata a su parte pobre. O también, por cómo trata a su parte rica. Es la impresión que me ha quedado tras ver este gran documental, Sicko, dirigido por Michael Moore, el de la derecha. Otro documental que, como Zeitgeist, me habían recomendado por decir verdades como puños (aunque, como siempre, suelo ser el último en verlos).

El escenario que presenta empieza lógicamente en EEUU. El negocio de la salud allí es redondo, todos reciben: laboratorios, seguros médicos, Gobierno. Se presentan varios casos, como por ejemplo el hombre que en su trabajo perdió dos de sus dedos de la mano – corazón y anular -, por lo que tenía que pagar $60.000 por el corazón y $12.000 por el anular.

En EEUU, contratar un seguro médico no es fácil. Existe una enorme lista de enfermedades que, si has padecido en algún momento una de ellas, no te asegurarán. O simplemente, por estar muy flaco o muy gordo. Como en cualquier lugar, la sanidad privada sólo trabaja para obtener más beneficio a costa de no darle los cuidados adecuados al paciente.

Uno de los ejemplos que escenifican el hecho aparecen en el propio documental. Una niña pequeña, hija de una de las personas que testifican en el documental, padece de sordera y requiere una operación. El seguro médico sólo le ofrece la operación del oído izquierdo, ya que de los dos es experimental (lógicamente, es algo infundado). El padre decidió escribir una carta explicando que todo esto saldría en “un documental que está realizando el famoso cineasta Michael Moore”. Al poco tiempo recibió una llamada de la aseguradora explicando que se le operarían los dos oídos.

Lo comparan con distintos países, como Canadá, Francia, Cuba o Inglaterra, donde este último me ha parecido increíble cuando a la salida del hospital hay un cajero con un hombre que te da dinero en metálico para cubrir el transporte (en caso de no tener los medios adecuados); era gracioso ver como Michael pensaba que era para pagar la factura del hospital.

Lo más impactante es ver como los hospitales tratan a los que no tienen dinero para pagar la factura: los tiran a la calle como si fueran basura. O como es de degradante ver como en EEUU, a los médicos, se les paga muchísimo más por denegar tratamientos que por lo contrario, cuando en Francia, por ejemplo, entre más pacientes tenga el facultativo que se hayan curado de cualquier enfermedad (dejar de fumar, mismamente), más cobran.

También se dice (literalmente) como el pueblo teme al Gobierno, y no el Gobierno al pueblo (como puede pasar en Francia) a la hora de reclamar cambios. Sin embargo, yo creo que todo gira entorno a la insolidaridad y el terror al socialismo. La mente norteamericana no comprende como puedes pagar el tratamiento médico de otro en vez de pagar los tuyos propios, únicamente. Y no sólo se limita a la salud, si no a la educación, servicios sociales… a lo público, en general.

Así que, a pesar de que España no sea uno de los mejores países para dar ejemplo en cuanto a servicios sociales, podemos sentirnos afortunados por tener un servicio universal y gratuito de sanidad, y esperemos que sea así por muchos años. No quiero destapar las mejores partes, ya que es un documental digno de ver y no de leer, así que os lo dejo con subtítulos a continuación de la entrada [113 minutos, 12 partes]. Espero vuestras impresiones :-)

(más…)

Relato de una operación

Martes, Marzo 31st, 2009

Después de una semana y un día de ingreso hospitalario, desde el pasado lunes hasta ayer, llega la entrada con un día de retraso. Como recordarán los que me lean, me detectaron espondilolistesis en mi desastrosa columna.

La decisión no fue fácil, pero me operé; tampoco tenía más alternativas. En principio, todo ha salido correctamente. Sin embargo, noto las piernas bastante doloridas (además de la lógica molestia en la  espalda). Incluso el médico dijo que no era normal, pero que tampoco se podía hacer nada por ahora; el viernes vuelvo a consulta.

Al margen de todo eso, si hay una parte realmente impecable ha sido gracias a los que no pertenecen al equipo médico. Desde el primer día, un buen amigo estuvo a las 7 de la mañana esperando en la puerta del hospital (estableciéndose aquí durante varios días, viniendo de Barcelona), o que en ningún momento de la terrible semana me sentí sólo gracias a las continuas visitas, es lo mejor que me podía ocurrir.

De no ser por el apoyo de todas estas personas, la dificultad para llevar esto crecería exponencialmente. Por supuesto, la parte familiar ha sido admirable y aún no sé cómo me aguantaron en ciertos momentos y no me mandaron a tomar por saco; ya se sabe, uno, estando encerrado durante varios días en el mismo lugar y sin poder moverte… no ayuda al buen humor.

Reitero los agradecimientos a todos aquellos que se han interesado por la operación, ya sea físicamente, por llamadas, SMS… de cualquiera de las maneras. Han sido muchos y algunos inesperados, por lo que la sorpresa ha sido mayor. De verdad, GRACIAS.

Ahora sólo queda esperar, ver cómo evoluciona el post-operatorio y rezar a FSM para que lo de las piernas tan sólo sea algo temporal. Sólo eso. Que ya ha sido una temporada demasiado negra, por favor.

Una semana para el cuchillo

Lunes, Marzo 16th, 2009

Todo empezó poco antes de que empezara el 2009, en uno de esos grandes paseos que me metí, esta vez con una buena amiga desde Atocha hasta casa. Larguito, pero estoy acostumbrado. Al llegar y quedar con unos amigos empezó a ser una molestia; poco después lo escribí.

Y aquí estamos, después de médicos, médicos y más médicos, con una operación a la vuelta de la esquina. Esto es, dentro de una semana exactamente, tal como figura en el contador masoquista. Una semana que voy a pasar a tope, sin duda. Pero después, ¿qué pasará después?

Desde el lunes a las 8 h de la mañana hasta el lunes de la siguiente semana deberé permanencer en el hospital. Si todo sale bien, me darán el alta y tendré que llevar un corset hasta junio. Doloroso y sobre todo caluroso por la época que se avecina. El post-operatorio es duro, ya que cualquier fallo podría conllevar a un defecto en la columna para el resto de mi vida.

Pero eso es el peor de los casos, y me siento optimista. Lo ideal sería que todo saliera bien, que me dieran el alta en el tiempo estimado y que en junio pudiera estar moviéndome como lo he hecho siempre y salir de España de una vez por todas (no, aún no lo he hecho). Y montar una buena fiesta.

Y como no tengo nada más que contar, sólo me queda esperar. Para terminar, me gustaría poner una lista de nombres de quienes les estoy eternamente agradecido, pero no lo haré, puesto que estoy seguro que me dejaré a más de uno ya que la lista es enooorme :-)

Si la vida te da la espalda…

Domingo, Marzo 1st, 2009

Cayó la breva. El dolor no ha remitido desde que en el mes de diciembre comenzara todo. Cuando parecía que todo iba un poco mejor, supongo que derivado del reposo tan exagerado que he tenido, me dispuse a dar un mediano paseo con un amiguete. Acabó bien, pero al día siguiente me encontraba hecho polvo.

Es un dolor agudo e incapacitante que me impide ejecutar una de las cosas que más me gusta hacer: salir con los amigos o simplemente, pasear y escribir. Lo cierto es que desde un principio pensé en operarme, pero realmente fui el primero en pedir algo más de plazo de tratamiento alternativo antes de someterme al cuchillo. Pero no funcionó.

Mi madre insistía bastante en no someterme a quirófano; creemos [traumatólogo y yo] que, a estas alturas, no queda otro remedio. Tenía dos opciones: hacerlo ahora o en verano. Hacerlo en verano significaría estar recluído en casa hasta dicha época, luego operarme y estar de nuevo encerrado mientras me recupero – se traduce en no tener tampoco vacaciones -.  Por lo tanto, decidimos hacerlo el día 23 de marzo a las ocho de la mañana.

Si todo sale bien (no sabemos, puesto que no hay muchos casos de pacientes con mi edad que hayan sido operados) estaría ingresado durante una semana en el hospital, y después me darían el alta. Supuestamente “hasta junio” (sic) tendría que llevar un corsé, algo que no es muy agradable pero que, por otra parte, me asegurará un resultado óptimo para seguir haciendo vida completamente normal. Ya expliqué brevemente la operación en otra entrada. Por ahora tengo que hacer el pre-operatorio: radiografía de tórax, análisis de sangre y ECG.

Estoy bastante optimista con esto, aunque no todo lo que quisiera por otras circunstancias que ocurren al mismo tiempo. Por ejemplo, una de mis mejores amigas se encuentra ahora mismo ingresada en el hospital y tendrá que estar así durante un mes por razones que, obviamente, no puedo explicar aquí. Espero que todo salga bien y que supere lo que tenga que superar de la mejor manera posible.

Mientras tanto, otros temas no van demasiado bien tampoco. Aquellos que crees que debes hacerlo de una manera y, aunque lo hayas hecho bien, tienes la sensación de haberlo hecho mal, aunque realmente sabes que no es así. Sin embargo, eso conlleva unas consecuencias negativas que son inevitables y que hacen bastante daño… pero de eso hablaré en otro momento.

Con esta, me apunto otra operación más a mi mediana lista de operaciones, como la de anginas (sencillita) o la de peritonitis, aquella que, aunque muy diferente a la actual, tuvo el mismo efecto: aislarme del instituto durante un curso casi entero. Este año es exactamente igual y es bastante peor, pues la gente que hay y los resultados académicos son mucho mejores (además de perderme un intercambio con Francia…). Cosas del destino o lo que cojones sea.

El instituto viene a casa

Viernes, Febrero 13th, 2009

SAED (logotipo)Otro punto más a favor del cambio de instituto que hice en su momento: a uno público, de la Comunidad de Madrid (claro, vivo aquí). Lectores de este blog o seguidores de mi Jisko/Twitter que están hartos de escuchar mis dolores son ya conocedores de lo que padezco y lo que me impide ir asistir a clases como debería ser.

Hoy han llegado los dos profesores del SAED. Uno de ciencias, otro de letras. Para quien no supiera sobre esto – como yo hasta hace poco – se trata de un servicio gratuito que ofrece la Comunidad de Madrid a niños y niñas (literalmente, de su web) que tienen dificultades para asistir a las clases como el resto de alumnos.

Francamente, cuando me lo comunicaron en el instituto, pensé que sería un servicio de apoyo bastante ligero: un profesor, un par de días a la semana y pocas horas. Pero me he encontrado con la grata sorpresa de que no es un profesor, si no dos (como he citado más arriba), cada uno especializado en su campo – dentro de lo posible – y que vendrán de lunes a jueves por las mañanas, un total de 9 horas semanales.

Obviamente, son menos días y menos horas que un horario lectivo normal pero, al fin y al cabo, es un servicio de apoyo y el trabajo que voy a tener va a ser el mismo o más, aunque no sea alumno presencial. Ahora mismo tengo delante todo lo que tengo que hacer este trimestre y lo cierto es que habrá que tomárselo con carrerilla. Ah, y los exámenes también tendré que hacerlos de la misma manera que lo hacen los demás.

Desde luego, me siento afortunado. Viniendo de un instituto privado-concertado donde otro año me surgió algo parecido (baja por enfermedad, también) y ni siquiera se interesaban por preguntar, aun cuando llevaba más de diez años con ellos, sinceramente, da que pensar. De acuerdo, no podía pretender que me enviaran profesores a casa, es un servicio público, pero puedo asegurar que he ido generando más repulsión a mi anterior instituto a medida que paso más tiempo en este.

Y es que siendo un caso como el mío, que he vagueado durante mucho tiempo, que la salud no me ha acompañado, deriva en que es el último año que tengo para sacarme secundaria. Todo iba sobre ruedas esta vez, hasta que surgió esto. Pero me mantengo optimista (más con este apoyo por parte del SAED) y espero poder sacármelo sin problemas. Además, los ánimos y las visitas/llamadas que cada semana recibo son algo esencial para no caer en la monotonía (*).

Sin embargo, creo que la mala noticia de todo esto es que finalmente parece (faltan 15 días para decidirme) que me someteré a la operación. El dolor no remite y, desde luego, estoy siguiendo el tratamiento a rajatabla. Mantuve una conversación con la hermana de un buen amigo, que tuvo que someterse hace escasos años a la misma operación (solo que de la primera columna, no de la quinta), y parece ser que al mes de la operación ya podía moverse y hacer vida normal. Esperemos que yo corra la misma suerte y pueda agarrar el tercer trimestre del curso y sólo perder el segundo ;-)

(*) Cuando salga de esto, prometo hacer una fiestecica o algo parecido como agradecimiento. Prometido.