Mayoría de edad

Domingo, mayo 31st, 2009

CumpleañosHoy no es otro cumpleaños más, si no uno para reflexionar (pero sin exagerar). La mayoría de edad sólo se cumple una vez en la vida, y supuestamente es un motivo de celebración, puesto que has alcanzado una madurez intelectual y física suficiente como para tener voluntad válida para realizar actos que antes no podías hacer por ti mismo.

No nos vamos a poner a discutir sobre si esa edad es realmente la adecuada o no, pero al menos en este país se ha considerado así. La edad de la cárcel, que llaman los pesimistas. La edad para votar, dicen los prodemócratas. La edad de la responsabilidad, los que ya han pasado por esta etapa.

Sin embargo, si de algo estoy seguro es que he vivido como un adulto (al menos en muchas ocasiones) durante este tiempo pasado. He trabajado como muchos madurados hubieran hecho cuando aún no sabía hacer una ecuación de primer grado. He tenido (y tengo) experiencias (buenas y malas) que otros muchos no han experimentado hasta años más tarde. E incluso me he independizado antes de los 18 (legalmente), aunque no en el sentido más “entero” de la palabra, ya que únicamente vivo sólo, pero no puedo mantenerme económicamente del todo.

Lo cierto es que yo siempre he sido reacio a celebrar cumpleaños, aunque quizá esta sea la excepción que rompe la regla. De algo sí que estoy seguro, y es que mi mejor regalo hasta ahora es poder volver a andar y hacer vida normal, independientemente de las catástrofes personales que haya tenido a lo largo del pasado año.

Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras felicitaciones, que han sido muy numerosas, a pesar de que aún no ha pasado ni una hora desde que llegó el momento y escribo esto… :-)

Sicko, o el descuido de la salud en EEUU

Viernes, abril 10th, 2009

Michael MooreAviso: Puede contener algún ligero spoiler. Si no te fías, pasa directamente a la parte de los vídeos.

Se puede juzgar a una sociedad por cómo trata a su parte pobre. O también, por cómo trata a su parte rica. Es la impresión que me ha quedado tras ver este gran documental, Sicko, dirigido por Michael Moore, el de la derecha. Otro documental que, como Zeitgeist, me habían recomendado por decir verdades como puños (aunque, como siempre, suelo ser el último en verlos).

El escenario que presenta empieza lógicamente en EEUU. El negocio de la salud allí es redondo, todos reciben: laboratorios, seguros médicos, Gobierno. Se presentan varios casos, como por ejemplo el hombre que en su trabajo perdió dos de sus dedos de la mano – corazón y anular -, por lo que tenía que pagar $60.000 por el corazón y $12.000 por el anular.

En EEUU, contratar un seguro médico no es fácil. Existe una enorme lista de enfermedades que, si has padecido en algún momento una de ellas, no te asegurarán. O simplemente, por estar muy flaco o muy gordo. Como en cualquier lugar, la sanidad privada sólo trabaja para obtener más beneficio a costa de no darle los cuidados adecuados al paciente.

Uno de los ejemplos que escenifican el hecho aparecen en el propio documental. Una niña pequeña, hija de una de las personas que testifican en el documental, padece de sordera y requiere una operación. El seguro médico sólo le ofrece la operación del oído izquierdo, ya que de los dos es experimental (lógicamente, es algo infundado). El padre decidió escribir una carta explicando que todo esto saldría en “un documental que está realizando el famoso cineasta Michael Moore”. Al poco tiempo recibió una llamada de la aseguradora explicando que se le operarían los dos oídos.

Lo comparan con distintos países, como Canadá, Francia, Cuba o Inglaterra, donde este último me ha parecido increíble cuando a la salida del hospital hay un cajero con un hombre que te da dinero en metálico para cubrir el transporte (en caso de no tener los medios adecuados); era gracioso ver como Michael pensaba que era para pagar la factura del hospital.

Lo más impactante es ver como los hospitales tratan a los que no tienen dinero para pagar la factura: los tiran a la calle como si fueran basura. O como es de degradante ver como en EEUU, a los médicos, se les paga muchísimo más por denegar tratamientos que por lo contrario, cuando en Francia, por ejemplo, entre más pacientes tenga el facultativo que se hayan curado de cualquier enfermedad (dejar de fumar, mismamente), más cobran.

También se dice (literalmente) como el pueblo teme al Gobierno, y no el Gobierno al pueblo (como puede pasar en Francia) a la hora de reclamar cambios. Sin embargo, yo creo que todo gira entorno a la insolidaridad y el terror al socialismo. La mente norteamericana no comprende como puedes pagar el tratamiento médico de otro en vez de pagar los tuyos propios, únicamente. Y no sólo se limita a la salud, si no a la educación, servicios sociales… a lo público, en general.

Así que, a pesar de que España no sea uno de los mejores países para dar ejemplo en cuanto a servicios sociales, podemos sentirnos afortunados por tener un servicio universal y gratuito de sanidad, y esperemos que sea así por muchos años. No quiero destapar las mejores partes, ya que es un documental digno de ver y no de leer, así que os lo dejo con subtítulos a continuación de la entrada [113 minutos, 12 partes]. Espero vuestras impresiones :-)

(más…)

Si la vida te da la espalda…

Domingo, marzo 1st, 2009

Cayó la breva. El dolor no ha remitido desde que en el mes de diciembre comenzara todo. Cuando parecía que todo iba un poco mejor, supongo que derivado del reposo tan exagerado que he tenido, me dispuse a dar un mediano paseo con un amiguete. Acabó bien, pero al día siguiente me encontraba hecho polvo.

Es un dolor agudo e incapacitante que me impide ejecutar una de las cosas que más me gusta hacer: salir con los amigos o simplemente, pasear y escribir. Lo cierto es que desde un principio pensé en operarme, pero realmente fui el primero en pedir algo más de plazo de tratamiento alternativo antes de someterme al cuchillo. Pero no funcionó.

Mi madre insistía bastante en no someterme a quirófano; creemos [traumatólogo y yo] que, a estas alturas, no queda otro remedio. Tenía dos opciones: hacerlo ahora o en verano. Hacerlo en verano significaría estar recluído en casa hasta dicha época, luego operarme y estar de nuevo encerrado mientras me recupero – se traduce en no tener tampoco vacaciones -.  Por lo tanto, decidimos hacerlo el día 23 de marzo a las ocho de la mañana.

Si todo sale bien (no sabemos, puesto que no hay muchos casos de pacientes con mi edad que hayan sido operados) estaría ingresado durante una semana en el hospital, y después me darían el alta. Supuestamente “hasta junio” (sic) tendría que llevar un corsé, algo que no es muy agradable pero que, por otra parte, me asegurará un resultado óptimo para seguir haciendo vida completamente normal. Ya expliqué brevemente la operación en otra entrada. Por ahora tengo que hacer el pre-operatorio: radiografía de tórax, análisis de sangre y ECG.

Estoy bastante optimista con esto, aunque no todo lo que quisiera por otras circunstancias que ocurren al mismo tiempo. Por ejemplo, una de mis mejores amigas se encuentra ahora mismo ingresada en el hospital y tendrá que estar así durante un mes por razones que, obviamente, no puedo explicar aquí. Espero que todo salga bien y que supere lo que tenga que superar de la mejor manera posible.

Mientras tanto, otros temas no van demasiado bien tampoco. Aquellos que crees que debes hacerlo de una manera y, aunque lo hayas hecho bien, tienes la sensación de haberlo hecho mal, aunque realmente sabes que no es así. Sin embargo, eso conlleva unas consecuencias negativas que son inevitables y que hacen bastante daño… pero de eso hablaré en otro momento.

Con esta, me apunto otra operación más a mi mediana lista de operaciones, como la de anginas (sencillita) o la de peritonitis, aquella que, aunque muy diferente a la actual, tuvo el mismo efecto: aislarme del instituto durante un curso casi entero. Este año es exactamente igual y es bastante peor, pues la gente que hay y los resultados académicos son mucho mejores (además de perderme un intercambio con Francia…). Cosas del destino o lo que cojones sea.

Irónicamente irónico

Sábado, enero 10th, 2009

¡Nieveee!Qué mal. Es irónico que tiempo atrás no tuviera intención de asistir a los dos primeros días de clase. Hacerlo es una tradición, al igual que los dos últimos días de clase… si caen en jueves y viernes. Esta vez ocurrió, y con los amigos bromeaba: “pues yo me pondré malo, claro“.

¡Pues toma! Se ha liado parda. No me podría conformar con un catarrico de los de siempre, o una gripecilla puñetera. Pues no, me ha tocado el gordo: lumbociática de esa, es decir, lumbago + ciática. Pensé que eso era cosa de abuelos.

El caso es que sea como sea, me duele y mucho. El miércoles pasado hizo el crack y ahora me veo aquí, con la manta eléctrica, pomadas, antiinflamatorios y demás drogas. Es molestísimo, sobre todo cuando tienes planes para hacer el fin de semana y no puedes salir. Al menos siempre tienes amigos dispuestos a pasar por casa para pasar el rato.

Lo peor es que hoy tocó una buena nevada, de esas que hacen historia. Porque claro, aquí en Madrid es difícil que nieve y cuaje de forma abundante. Y a mí, que me encanta la nieve, me he atrevido a salir a sacar unas fotos ahí, debajo de casa, para ver qué se cocía. Tanto niño jugando, algún bolazo que me han calado… pero bien, todo precioso. Me tuve que subir pronto a casa, que el frío no es nada bueno.

Supongo que me toca estar estos dos días como poco refugiado en casa. Después, a clase (aunque nada de educación física). Así aprovecho para quitarle el polvo a eso que llaman programación y le meto la caña que no le di el mes pasado. También me podré ir replanteando a jugar bien con la cámara de fotos, que siempre me ha gustado la fotografía.

Ah, y como buen español… feliz año tardío.

Época lectora

Domingo, noviembre 9th, 2008

Al contrario de lo que pudiera demostrar la anterior entrada a esta, apenas tengo algo en lo que trabajar últimamente. Hay dos cosas importantes que estoy esperando y que tenía espectativas de que llegaran pronto; sin embargo, esto no ha sido así.

Mi estado natural es estar trabajando en más de una cosa. Si me falta trabajo, empiezo a ponerme más estresado de lo habitual y empieza a cambiarme el caracter de forma radical. Si no tengo algo entre manos en lo que confiar y que me incite a trabajar, algo malo pasa.

Esto me recuerda a épocas pasadas, cuando me tiraba día tras día leyendo documentación de todo tipo, siempre relacionada con informática, comunicaciones… y parece que vuelvo a ello: lectura al extremo. No parar de leer, aprender más, más y más. Mi mente se encuentra completamente centrada para adquirir nuevos conocimientos, y supongo que es una etapa que se había estancado, pues hace poco era incapaz de ponerme a leer y asimilar.

Parece que llegó en el momento oportuno Gabriel Verdejo, que me contactó para revisar uno de sus documentos recientemente publicados en su sitio. Estuve encantado de imprimirlo y enviarle mi opinión. O el editor de SET, para leer y a la vez solicitarme una colaboración para revivir la ezine (muy famosa en su momento, mantuve contacto en su día).

Lo cierto es que esta época, a pesar de los cambios de caracter que vaya a experimentar, la veo muy positiva. Hacía siglos que no tenía la oportunidad de transformar mi cerebro en aquella esponja de los trece años, cuando tenía tanta facilidad para aprender y aplicar lo que se me pusiera por delante. Sin embargo, aquella fue otra época y ahora, lo que pueda aprender, no lo usaré de la misma manera que lo hice en su momento (inconscientemente y en los lugares quizá equivocados). Eso sí, ahora hay una pequeña diferencia: salgo bastante más y me va la juerga a la española.

Redes, sistemas, programación, criptografía… absolutamente todo me apasiona. Supongo que ya va siendo hora de renovarse y quitarse los vestigios de lo que adquirí a los quince. Además, seamos optimistas: seguro que por el camino sale algo. Seguro, seguro.