Una semana para el cuchillo

Lunes, marzo 16th, 2009

Todo empezó poco antes de que empezara el 2009, en uno de esos grandes paseos que me metí, esta vez con una buena amiga desde Atocha hasta casa. Larguito, pero estoy acostumbrado. Al llegar y quedar con unos amigos empezó a ser una molestia; poco después lo escribí.

Y aquí estamos, después de médicos, médicos y más médicos, con una operación a la vuelta de la esquina. Esto es, dentro de una semana exactamente, tal como figura en el contador masoquista (ya eliminado). Una semana que voy a pasar a tope, sin duda. Pero después, ¿qué pasará después?

Desde el lunes a las 8 h de la mañana hasta el lunes de la siguiente semana deberé permanencer en el hospital. Si todo sale bien, me darán el alta y tendré que llevar un corset hasta junio. Doloroso y sobre todo caluroso por la época que se avecina. El post-operatorio es duro, ya que cualquier fallo podría conllevar a un defecto en la columna para el resto de mi vida.

Pero eso es el peor de los casos, y me siento optimista. Lo ideal sería que todo saliera bien, que me dieran el alta en el tiempo estimado y que en junio pudiera estar moviéndome como lo he hecho siempre y salir de España de una vez por todas (no, aún no lo he hecho). Y montar una buena fiesta.

Y como no tengo nada más que contar, sólo me queda esperar. Para terminar, me gustaría poner una lista de nombres de quienes les estoy eternamente agradecido, pero no lo haré, puesto que estoy seguro que me dejaré a más de uno ya que la lista es enooorme :-)

Si la vida te da la espalda…

Domingo, marzo 1st, 2009

Cayó la breva. El dolor no ha remitido desde que en el mes de diciembre comenzara todo. Cuando parecía que todo iba un poco mejor, supongo que derivado del reposo tan exagerado que he tenido, me dispuse a dar un mediano paseo con un amiguete. Acabó bien, pero al día siguiente me encontraba hecho polvo.

Es un dolor agudo e incapacitante que me impide ejecutar una de las cosas que más me gusta hacer: salir con los amigos o simplemente, pasear y escribir. Lo cierto es que desde un principio pensé en operarme, pero realmente fui el primero en pedir algo más de plazo de tratamiento alternativo antes de someterme al cuchillo. Pero no funcionó.

Mi madre insistía bastante en no someterme a quirófano; creemos [traumatólogo y yo] que, a estas alturas, no queda otro remedio. Tenía dos opciones: hacerlo ahora o en verano. Hacerlo en verano significaría estar recluído en casa hasta dicha época, luego operarme y estar de nuevo encerrado mientras me recupero – se traduce en no tener tampoco vacaciones -.  Por lo tanto, decidimos hacerlo el día 23 de marzo a las ocho de la mañana.

Si todo sale bien (no sabemos, puesto que no hay muchos casos de pacientes con mi edad que hayan sido operados) estaría ingresado durante una semana en el hospital, y después me darían el alta. Supuestamente “hasta junio” (sic) tendría que llevar un corsé, algo que no es muy agradable pero que, por otra parte, me asegurará un resultado óptimo para seguir haciendo vida completamente normal. Ya expliqué brevemente la operación en otra entrada. Por ahora tengo que hacer el pre-operatorio: radiografía de tórax, análisis de sangre y ECG.

Estoy bastante optimista con esto, aunque no todo lo que quisiera por otras circunstancias que ocurren al mismo tiempo. Por ejemplo, una de mis mejores amigas se encuentra ahora mismo ingresada en el hospital y tendrá que estar así durante un mes por razones que, obviamente, no puedo explicar aquí. Espero que todo salga bien y que supere lo que tenga que superar de la mejor manera posible.

Mientras tanto, otros temas no van demasiado bien tampoco. Aquellos que crees que debes hacerlo de una manera y, aunque lo hayas hecho bien, tienes la sensación de haberlo hecho mal, aunque realmente sabes que no es así. Sin embargo, eso conlleva unas consecuencias negativas que son inevitables y que hacen bastante daño… pero de eso hablaré en otro momento.

Con esta, me apunto otra operación más a mi mediana lista de operaciones, como la de anginas (sencillita) o la de peritonitis, aquella que, aunque muy diferente a la actual, tuvo el mismo efecto: aislarme del instituto durante un curso casi entero. Este año es exactamente igual y es bastante peor, pues la gente que hay y los resultados académicos son mucho mejores (además de perderme un intercambio con Francia…). Cosas del destino o lo que cojones sea.

El instituto viene a casa

Viernes, febrero 13th, 2009

SAED (logotipo)Otro punto más a favor del cambio de instituto que hice en su momento: a uno público, de la Comunidad de Madrid (claro, vivo aquí). Lectores de este blog o seguidores de mi Jisko/Twitter que están hartos de escuchar mis dolores son ya conocedores de lo que padezco y lo que me impide ir asistir a clases como debería ser.

Hoy han llegado los dos profesores del SAED. Uno de ciencias, otro de letras. Para quien no supiera sobre esto – como yo hasta hace poco – se trata de un servicio gratuito que ofrece la Comunidad de Madrid a niños y niñas (literalmente, de su web) que tienen dificultades para asistir a las clases como el resto de alumnos.

Francamente, cuando me lo comunicaron en el instituto, pensé que sería un servicio de apoyo bastante ligero: un profesor, un par de días a la semana y pocas horas. Pero me he encontrado con la grata sorpresa de que no es un profesor, si no dos (como he citado más arriba), cada uno especializado en su campo – dentro de lo posible – y que vendrán de lunes a jueves por las mañanas, un total de 9 horas semanales.

Obviamente, son menos días y menos horas que un horario lectivo normal pero, al fin y al cabo, es un servicio de apoyo y el trabajo que voy a tener va a ser el mismo o más, aunque no sea alumno presencial. Ahora mismo tengo delante todo lo que tengo que hacer este trimestre y lo cierto es que habrá que tomárselo con carrerilla. Ah, y los exámenes también tendré que hacerlos de la misma manera que lo hacen los demás.

Desde luego, me siento afortunado. Viniendo de un instituto privado-concertado donde otro año me surgió algo parecido (baja por enfermedad, también) y ni siquiera se interesaban por preguntar, aun cuando llevaba más de diez años con ellos, sinceramente, da que pensar. De acuerdo, no podía pretender que me enviaran profesores a casa, es un servicio público, pero puedo asegurar que he ido generando más repulsión a mi anterior instituto a medida que paso más tiempo en este.

Y es que siendo un caso como el mío, que he vagueado durante mucho tiempo, que la salud no me ha acompañado, deriva en que es el último año que tengo para sacarme secundaria. Todo iba sobre ruedas esta vez, hasta que surgió esto. Pero me mantengo optimista (más con este apoyo por parte del SAED) y espero poder sacármelo sin problemas. Además, los ánimos y las visitas/llamadas que cada semana recibo son algo esencial para no caer en la monotonía (*).

Sin embargo, creo que la mala noticia de todo esto es que finalmente parece (faltan 15 días para decidirme) que me someteré a la operación. El dolor no remite y, desde luego, estoy siguiendo el tratamiento a rajatabla. Mantuve una conversación con la hermana de un buen amigo, que tuvo que someterse hace escasos años a la misma operación (solo que de la primera columna, no de la quinta), y parece ser que al mes de la operación ya podía moverse y hacer vida normal. Esperemos que yo corra la misma suerte y pueda agarrar el tercer trimestre del curso y sólo perder el segundo ;-)

(*) Cuando salga de esto, prometo hacer una fiestecica o algo parecido como agradecimiento. Prometido.

Y el culebrón espaldero sigue

Lunes, febrero 2nd, 2009

Han pasado unas tres semanas desde la última vez que escribí algo en el blog, un intervalo que empieza a convertirse en costumbre. Supongo que estará relacionado en que tampoco hay demasiado que contar, excepto las pocas novedades que arroja mi culebrón particular.

A pesar de mi firme intención de querer asistir al instituto, no ha habido manera. Este año era un año que llevaba tremendamente bien tanto a nivel académico como de compañeros, pero se ve que se tuerce (es raro que algo me salga bien al completo; y sí, soy acérrimo a Murphy).

Hoy me ha tocado ir al traumatólogo. Creo que es el mejor traumatólogo con el que me podría haber topado: con mucha experiencia a sus espaldas (chiste) transmite lo que te ocurre con total tranquilidad y certeza. Tanto mi madre, que es quien me suele acompañar, como yo, lo hemos elegido como el doctor que llevará mi caso.

Yendo directos a la chicha, seguiré con el tratamiento habitual, añadiendo Diazepan; en realidad, lo debería de estar tomando, pero soy algo contrario a este tipo de medicamentos, pero no queda más remedio. Si la cosa no ha mejorado (o ha empeorado, algo que dudo), a fin de mes tengo otra cita en el que seré yo quien decida si operarme o no.

La operación de la espondilolistesis consiste en colocar un tornillo de sujección en la columna afectada (en mi caso la L5, quinta, la última que se apoya en la lumbo-sacra), además de hacer un injerto de tu propio hueso en la parte que corresponde. La operación de por sí no es complicada, pero sí lo es la rehabilitación: de cuatro a cinco meses con corsé. Sumándole después fisioterapia y, por supuesto, natación.

Hemos decidido dar este periodo de un mes con el fin de evaluar el diagnóstico, ver si puedo tener una calidad de vida decente sin necesidad de hacer la operación. Lógicamente, si me sigo encontrando mal, no me va a temblar el pulso al decidir hacerme la operación. Sé que supondría una rehabilitación bastante dura, pero sé que después podría volver a hacer vida normal (por lo que he podido leer, el porcentaje de éxito en operaciones de este tipo, sobre todo en personas jóvenes, es bastante alto).

Es un fastidio, y la verdad es que para tener 17 años no lo he tenido fácil en temas de salud. Algunos de mis viejos lectores de 120% Linux recordarán que escribí en su día sobre mis problemas de estómago, que derivaron en una operación de peritonitis y posteriormente en problemas de colon irritable, cardias incompetente… que finalmente todo desapareció (aunque no puedo tomar café ;-)).

Sin embargo, no todo es negativo. Si hay algo de lo que estoy realmente orgulloso, es de toda la gente que me ha estado apoyando desde el principio y lo sigue haciendo ahora. Gente que se merece el adjetivo de amigos. Gente que se presenta a las 9h de la mañana en tu casa un día de diario sólo para animarte el día. Gente que pasa los fines de semana a tu lado sólo para que no te encuentres mal, para que todo sea más llevadero. Gente que te quiere, que es generosa con su tiempo, que puedes contar con ella cuando lo necesitas.

Y jamás me pude imaginar que tanta gente pudiera venir a verme. Hasta tal punto que he tenido que rechazar días porque venían demasiados. Eso, y sólo eso, merece que a todos os esté eternamente agradecido y que, desde luego, mi apoyo será incondicional al igual que ha sido el vuestro. Sin olvidar a todo el equipo docente de IES La Estrella (Madrid) que se ha volcado enormemente con mi eventual problema, y que probablemente sin su trabajo y eficacia no podría estar disfrutando, dentro de poco, de un profesor particular asignado por el Ministerio, que vendrá a casa para no perder el hilo durante al menos un mes (lo que tarde en ver si me recupero o no). Me han dado un trato inmejorable, y por ello se ha convertido en un instituto que siempre podré referenciar cuando alguien pregunte.

Ahora toca esperar. Yo también espero que no sea necesaria esa operación.

Curiosidades:

  • Se estima que los costes asociados a este tipo de dolencias cuestan 7.000 millones de euros al año (7.000.000.000 €, que mola más).
  • En el caso de la operación, el nombre técnico que recibe la misma es cirugía de fusión. Se extrae “hueso” del paciente y se injerta, esperando que este crezca y pueda fusionarse (valga la redundancia) con el resto de vertebras…
  • … sin embargo, pueden surgir complicaciones. Si eres fumador, los problemas se multiplican x5 (en mi caso, soy anti-fumador). Pueden no fusionarse, aparecer problemas con vertebras o discos cercanos incluso años después de una operación satisfactoria o daños en la médula espinal y/o nervios (improbable).
  • Tengo grado I; dentro de lo malo, es lo “mejor”. Eso no quita que duela como si te acabara de caer un piano de cola encima y te haya partido en dos.
  • El Diazepan causa adicción y es perjudicial. Sus propiedades son sedantes, ansiolíticas, amnésicas, anticonvulsivantes y relajante muscular. Nada comparado con Inzitán, que me pincharon al principio del todo y que se trataba de un analgésico narcótico.

Mi espalda y su diagnóstico definitivo

Martes, enero 13th, 2009

Ni columnaComo se podrá observar en la foto [que es ampliable], a pesar de tener una calidad pésima y de que escaneada se veía aún peor (por eso opté hacer la foto), hay una vértebra que se está moviendo de su sitio.

Aunque en la foto sea inapreciable, con la radiografía en mano se ve bastante mejor. ¿Qué es lo que ha ocurrido? En realidad, no es lumbociática como se me diagnosticó en un primer momento, ni el problema de escoliosis e hiperlordosis (que en realidad están ahí, pero no deberían de suponer un problema llevando los ejercicios adecuados).

No, nada de eso. Se trata de una malformación de la columna vertebral en la que la quinta vértebra lumbar y la parte de abajo no se han acabo uniendo del todo, al no tener la forma (no, no soy médico, intento explicar de forma que se entienda).

De acuerdo con esto, la quinta está soportando la mayoría de la carga del cuerpo, haciendo que se deslice hacia fuera y provocando un dolor bastante agudo. Teniendo en cuenta que lo normal es que la parte de abajo esté junto a esa vértebra, haciendo que se distribuyera el peso, la pobre está sufriendo bastante. No es un caso raro, si no que hay personas que lo tienen y no les dan problemas jamás o quizá a muy avanzada edad, pero a mí me ha tocado (como casi siempre, todo lo bueno y lo malo me ha tocado antes de “la edad” ;-)).

Hoy he estado en el traumatólogo y me ha explicado todo eso. Tiene un nombre específico, pero se ha quedado con el informe y no lo recuerdo. En cualquier caso me ha mandado un tratamiento a seguir, aunque el jueves tengo cita con otro doctor (con buenas referencias) para tener una segunda opinión. A pesar de todo, me ha avisado que en caso de que en un mes o mes y medio la molestia siguiera, tendría que someterme a una operación de columna, sin demasiado riesgo, que consistiría en “limar” la parte del hueso de abajo y colocar un soporte para la quinta.

Es bastante jodido, ya que duele por todas partes hagas lo que hagas, menos estando tumbado. Sin embargo, a partir de mañana intentaré ir a clase a ver qué tal funciona todo, pero sin mochila ni nada de peso.

A ver qué acaba pasando…

Actualización: Muchas gracias por el apoyo que me estáis dando muchos de vosotros, sobre todo por los que se pasan las tardes conmigo cuando no puedo salir (y que algunos leen este blog). Todo es mucho más llevadero así :-)