La Red Innova, un fructífero evento

Jueves, Junio 18th, 2009

Entrada LRICon todo el lío de la espalda que he tenido estos meses pasados, no ha existido oportunidad para asistir a esos eventos que tanto me gustan, que por norma general, suelen aportar un conocimiento de carácter esencial para el trabajo que suelo ejercer.

No escribo normalmente sobre todos los lugares a los que voy, si no, este blog tendría un ritmo de publicación bastante más regular. Sin embargo, quiero subrayar que los ponentes que han estado en La Red Innova han sido de una excelente calidad y por ello el evento como tal merece una entrada dedicada.

Entre los ponentes, teníamos a personajes muy interesantes como Jose María Fígueres (ex-presidente de Costa Rica), Miguel Angel Villanueva (Delegado del Ayudantamiento de Madrid en asuntos de economía y empleo), Martin Varsavsky (Fon, Jazztel…), Jesús Encinar (Idealista), Zaryn Dentzel (Tuenti), Julio Alonso (Weblogs SL), Enrique Dans (al cual agradezco enormemente su invitación al evento, ya que de no haber sido así no podría haber asistido por su elevado coste, 812 €), entre muchos otros.

Los patrocinadores no eran sólo llamativos por cantidad, si no por calidad: BBVA, RTVE, Microsoft, IE, Telefónica (la cual demostró muchísimo esfuerzo en cuidar la conexión a la red)… que hicieron que este evento fuera posible en la actual época de crisis.

Ponente LRI

El lugar elegido fue el Teatro Price, en Madrid. La idea viene de Pablo Larguía, un hombre latinoamericano que, además de tener las ideas claras, tiene una carisma increíble para ser un buen presentador.

La mitad de las charlas, más o menos, se hicieron en inglés, en lo que yo, personalmente, no tuve ningún problema para entenderlo. El sonido era excelente, tanto como el lugar elegido.

¿Qué mejorar? Un par de aspectos. Por ejemplo, el tema de los retrasos del primer día fueron importantes, pero el segundo día llegaron a ser de una hora y cuarto. Y por otra parte, repartir un poco mejor el tiempo para el coloquio entre ponentes-público, algo bastante importante en eventos de este tipo.

Por lo demás, como ya citaba más arriba, un evento con un nivel excelente y unos ponentes brillantes, difícil de mejorar. Hice un pequeño set en Flickr con fotos del evento.

Despedida LRI

Nos vemos el año que viene… si se puede, claro :-)

El instituto viene a casa

Viernes, Febrero 13th, 2009

SAED (logotipo)Otro punto más a favor del cambio de instituto que hice en su momento: a uno público, de la Comunidad de Madrid (claro, vivo aquí). Lectores de este blog o seguidores de mi Jisko/Twitter que están hartos de escuchar mis dolores son ya conocedores de lo que padezco y lo que me impide ir asistir a clases como debería ser.

Hoy han llegado los dos profesores del SAED. Uno de ciencias, otro de letras. Para quien no supiera sobre esto – como yo hasta hace poco – se trata de un servicio gratuito que ofrece la Comunidad de Madrid a niños y niñas (literalmente, de su web) que tienen dificultades para asistir a las clases como el resto de alumnos.

Francamente, cuando me lo comunicaron en el instituto, pensé que sería un servicio de apoyo bastante ligero: un profesor, un par de días a la semana y pocas horas. Pero me he encontrado con la grata sorpresa de que no es un profesor, si no dos (como he citado más arriba), cada uno especializado en su campo – dentro de lo posible – y que vendrán de lunes a jueves por las mañanas, un total de 9 horas semanales.

Obviamente, son menos días y menos horas que un horario lectivo normal pero, al fin y al cabo, es un servicio de apoyo y el trabajo que voy a tener va a ser el mismo o más, aunque no sea alumno presencial. Ahora mismo tengo delante todo lo que tengo que hacer este trimestre y lo cierto es que habrá que tomárselo con carrerilla. Ah, y los exámenes también tendré que hacerlos de la misma manera que lo hacen los demás.

Desde luego, me siento afortunado. Viniendo de un instituto privado-concertado donde otro año me surgió algo parecido (baja por enfermedad, también) y ni siquiera se interesaban por preguntar, aun cuando llevaba más de diez años con ellos, sinceramente, da que pensar. De acuerdo, no podía pretender que me enviaran profesores a casa, es un servicio público, pero puedo asegurar que he ido generando más repulsión a mi anterior instituto a medida que paso más tiempo en este.

Y es que siendo un caso como el mío, que he vagueado durante mucho tiempo, que la salud no me ha acompañado, deriva en que es el último año que tengo para sacarme secundaria. Todo iba sobre ruedas esta vez, hasta que surgió esto. Pero me mantengo optimista (más con este apoyo por parte del SAED) y espero poder sacármelo sin problemas. Además, los ánimos y las visitas/llamadas que cada semana recibo son algo esencial para no caer en la monotonía (*).

Sin embargo, creo que la mala noticia de todo esto es que finalmente parece (faltan 15 días para decidirme) que me someteré a la operación. El dolor no remite y, desde luego, estoy siguiendo el tratamiento a rajatabla. Mantuve una conversación con la hermana de un buen amigo, que tuvo que someterse hace escasos años a la misma operación (solo que de la primera columna, no de la quinta), y parece ser que al mes de la operación ya podía moverse y hacer vida normal. Esperemos que yo corra la misma suerte y pueda agarrar el tercer trimestre del curso y sólo perder el segundo ;-)

(*) Cuando salga de esto, prometo hacer una fiestecica o algo parecido como agradecimiento. Prometido.

Irónicamente irónico

Sábado, Enero 10th, 2009

¡Nieveee!Qué mal. Es irónico que tiempo atrás no tuviera intención de asistir a los dos primeros días de clase. Hacerlo es una tradición, al igual que los dos últimos días de clase… si caen en jueves y viernes. Esta vez ocurrió, y con los amigos bromeaba: “pues yo me pondré malo, claro“.

¡Pues toma! Se ha liado parda. No me podría conformar con un catarrico de los de siempre, o una gripecilla puñetera. Pues no, me ha tocado el gordo: lumbociática de esa, es decir, lumbago + ciática. Pensé que eso era cosa de abuelos.

El caso es que sea como sea, me duele y mucho. El miércoles pasado hizo el crack y ahora me veo aquí, con la manta eléctrica, pomadas, antiinflamatorios y demás drogas. Es molestísimo, sobre todo cuando tienes planes para hacer el fin de semana y no puedes salir. Al menos siempre tienes amigos dispuestos a pasar por casa para pasar el rato.

Lo peor es que hoy tocó una buena nevada, de esas que hacen historia. Porque claro, aquí en Madrid es difícil que nieve y cuaje de forma abundante. Y a mí, que me encanta la nieve, me he atrevido a salir a sacar unas fotos ahí, debajo de casa, para ver qué se cocía. Tanto niño jugando, algún bolazo que me han calado… pero bien, todo precioso. Me tuve que subir pronto a casa, que el frío no es nada bueno.

Supongo que me toca estar estos dos días como poco refugiado en casa. Después, a clase (aunque nada de educación física). Así aprovecho para quitarle el polvo a eso que llaman programación y le meto la caña que no le di el mes pasado. También me podré ir replanteando a jugar bien con la cámara de fotos, que siempre me ha gustado la fotografía.

Ah, y como buen español… feliz año tardío.

Clúster de seguridad en Madrid (evento)

Jueves, Diciembre 18th, 2008

Ayer, Alberto (un antiguo lector de mi antiguo blog y el presente, que ahora casualmente es compañero de instituto) me recordarba por el Tuenti que había hoy un evento sobre seguridad en el que hablaba el mismísimo Kevin Mitnick. Admiro a este hombre y tengo sus dos libros, así que no me lo pensé dos veces y fuímos con otra compañero más que se sumó.

Nos presentamos allí sobre las 10.30h, media hora antes del evento. El primer problema que nos encontramos es que se necesitaba invitación para entrar; algo esencial pero que con las prisas se nos había pasado. Afortunadamente no éramos los únicos y los organizadores no pusieron pegas en colarnos.

Empezaron con la presentación usual de cualquier evento, con una pequeña introducción sobre la seguridad informática, intentando concienciarnos del problema que existe entre el usuario y el monitor.

La ingeniería social es un tipo de ataque que se puede perpetuar con más facilidad que uno técnico, con poco o nulo riesgo para el atacante y OS independent. Digamos que el usuario es el eslabón débil en todo este proceso. Kevin mostró cómo hasta qué punto este abordaje puede llegar a ser el más peligroso de todos sin necesidad de tener amplios conocimientos de informática, tan “sólo” estudiando a la víctima. Todo esto lo podemos observar en cualquiera de sus dos libros.

Además, pudimos presenciar dos ejemplos prácticos muy interesantes. Por una parte, una pasarela telefónica que, una vez marcada, permitía mediante un sistema automatizado realizar llamadas con un remitente personalizado. Pidió al público un móvil, inició el proceso de la pasarela y al poco rato se podía observar en la pantalla del teléfono: “Llamada: 112″; ¡el remitente era el número de emergencias! Podemos hacernos una idea de lo que podríamos llegar a hacer haciéndonos pasar por el teléfono de alguien para obtener datos sensibles.

Por otra parte, se nos mostró un sistema automatizado que recibía llamadas (previamente la víctima tuvo conocimiento de este número por el phising que se le envió, pidiendo datos sobre su cuenta bancaria o PayPal) que iba requiriendo una serie de datos – como un número de tarjeta de crédito – que a la vez se iban mostrando en tiempo real en esta web:

SpyBridge

Y aquí un par de fotos más del evento:

Foto con Kevin Mitnick

Obsequios

Lo más curioso de todo es que cogí un traductor para ir escuchando la charla en español, pero en realidad no lo utilicé y pude entenderla mientras hablaba en inglés. Los tres que asistimos nos quedamos impresionados al ver que le habíamos entendido, cuando nuestro nivel de inglés hablado es bastante reducido.

A pesar del nivel, que no era muy alto (los asistentes no daban para tanto), fue una buena acción para concienciar a esos empresarios y trabajadores que con tanta facilidad son engañados cada día.

Anécdota en el Metro de Madrid

Viernes, Mayo 30th, 2008

Salgo de casa con las orejas tapadas con los cascos del MP4, para entrar en el Metro, desde la estación de Artilleros, como siempre.

Saco el billete y entro, paciente, pues me toca esperar al tren en la vía y no parece que hoy sea breve. Nada fuera de lo normal, y menos para otras cuántas personas que estaban dando pasos hacia ninguna parte al lado mío.

Me subo al vagón, apoyado en mi esquina habitual, aquella en donde las puertas no se abren (o no suelen hacerlo), escuchando música con volumen bajo y mirando al techo, desconectado del mundo.

De repente, alguien toca mi hombro. Me quito los cascos, y veo a un adolescente de mi edad, algo bajo, regordete, gafas y con un jersey rojo, combinado con unos vaqueros. Su cara reflejaba algún tipo de deficiencia mental.

(Levanto las cejas, expresando pregunta)
- Choca.
- ¿Perdón?
- ¡Choca! – me decía, extendiendo la mano -.

Después de salir del asombro, vi que tan sólo quería chocar la mano. ¿Qué mal podría causar eso? Así que saqué la mano derecha del bolsillo, choqué:

- ¿Y bien?
- ¡No, así no! Con la mano más abierta, así – mostrándomela de nuevo -.
- ¿Así?
- No, más.
- Pues yo no puedo más.

Expresando el descontento, hacemos efectivo el segundo.

- La otra, la otra.
- ¿La otra? Venga, va.

Plas. Esta vez, eliminando el gesto lánguido de su cara, pero manteniéndose serio, levantó el pulgar a modo de “lo has hecho bien”. Sonreí.

No le presté más atención, así que volví a escuchar tranquilamente mi música. Sin embargo, el protagonista no estaba contento con eso, por lo que fue pasajero por pasajero, sin importarle lo que estuvieran haciendo, para que le extendieran su mano. Pero sólo una vez, y no dos. Ante la negativa de algunos, no le importó pasar al siguiente para que lo hiciera.

Después de terminar la ronda, paseando punta por punta del vagón en dos ocasiones, ignorando a los que ya le habían seguido su juego, pensé que decidiría abandonarnos. Me asombro otra vez al ver que empieza a pedirlo a las nuevas personas que se van incorporando.

Yo me tenía que bajar en Sainz de Baranda, para coger el transbordo, mientras que él se quedó allí dentro, “chocando la mano”. Pero lo verdaderamente destacable es que a todos los que íbamos allí nos arrancó una sonrisa durante el trayecto.

La pregunta es… ¿en qué estaría pensando este muchacho? ¿Nos estaría tomando a todos por colegas? Porque es una mentalidad cojonuda, aunque algo utópica, pero si de algo estoy seguro que tendríamos que aprender algo de todo esto. Quizá, que deberíamos de ser más abiertos con el mundo, más generosos con nuestros sentimientos (por aquellos que se negaron a darle 10 segundos de su ocupada vida), qué se yo.

Eso sí, me encantaría volver a encontrármelo y hacer una foto en el momento cumbre, donde se juntan las manos, las personas que están alrededor sonríen y, al rato, giran su cabeza hacia los periódicos para introducirse de nuevo en su burbuja. O jugar a la consola portátil. O leer.

O simplemente, escuchar música.