Y dentro de unas horas, el relato del día en Zaragoza. Después de ocho horas de viaje (cuatro de ida/cuatro de vuelta) en un mismo día, llegando a casa a eso de dos de la madrugada, es agotador.

Pero ha valido la pena. Y Madrid a estas horas es un auténtico lujo. Las calles son completo silencio, [absolutamente] nadie vagando, incluso el metro vacío, oyendo única y exclusivamente tus pasos y latidos:

Metro de Madrid (Artilleros)

Como pequeño anticipo, comentar que he tenido un buen guía turístico (LogaN), una comida agradable con queru and company, una visita a la sede de Hispalinux, charla sobre una posible migración del Gobierno de Aragón al pingüino… Pero creo que va siendo hora de dormir un rato, que tengo que meterme en un flame interesante (aka WTF! 67 comentarios en un día).