Ya era hora

Viernes, Diciembre 5th, 2008

Supongo que llegará tarde, pero mejor que nunca. O eso dicen. La cuestión es que hace 6-7 años que no daba un palo al agua en el colegio/instituto, absolutamente nada. Y estoy completamente de acuerdo en que no es que roce la ridiculez, es que estar con 17 años en la ESO es humillante, pero está claro que es algo que yo me he buscado porque no me ha dado la gana esforzarme un mínimo.

Me considero orgulloso después de haber hecho bastante más en comparación con otros años. “Estás repitiendo, viejo”, que dirás. Pero poco ayuda eso si el año pasado no hiciste absolutamente nada (y por experiencia lo digo). Para mí estudiar me cuesta demasiado, supongo que jamás aprendí a hacerlo y ni siquiera tengo un mínimo de costumbre.

No, desde luego no son muy brillantes (que, por cierto, sociales el próximo jueves aparecerá como aprobada), pero para mí vale más que un potosí. Es decir, por una vez durante abundantes años he decidido hacer un esfuerzo y hacer algo que tenía que haber hecho tiempo atrás. Eso sí, el cambio de instituto ha sido la mejor medicina para empezar a transformarlo.

Creo que este es el principio de otro de los cambios en mi vida que tanto anhelaba. Poco a poco intento enderezar el camino torcido que he llevado. Paciencia, todo llegará.

Paciencia.

Mi vida 2.0 (II)

Miércoles, Enero 30th, 2008

Como buen adolescente, servidor va cambiando a medida que la vida presenta sus cortes de manga, también conocidos como tortazos del quince.

Supongo que nunca se deja de aprender, aunque en esta etapa de la vida, a medida que pasan los años, vas subiendo escalones a pasos agigantados en cuanto a madurez.

Hay veces que, sin poder evitarlo, nos damos un fuerte golpe contra un gran muro. ¿Podría haberse evitado? Lógicamente, todos sabemos que prevenir es mejor que curar, pero hay ciertos momentos en los que no se puede prevenir porque no conocemos si eso nos va a causar un mal o no.

¿Qué sentido tendría la vida si todo fuera perfecto y no existieran esos momentos? Sería todo tan monótono… tendríamos todo resuelto y nunca habría sobresaltos. Qué cansino.

Será mejor correr un túpido velo sobre todo lo que acabo de decir, y centrarnos en el título de la entrada, aunque está relacionado con el segundo mini-párrafo.

Los cimientos de la personalidad de una persona se construyen años atrás; en la adolescencia, es donde se construye encima de los cimientos, modelándose según las experiencias de cada uno.

La pregunta: ¿es posible que esos cimientos cambie cuando se está construyendo encima? En la teoría, no, en la práctica, permitidme que lo ponga en duda.

Gracias a los últimos acontecimientos que me han ido golpeando, he podido ver lo inconsciente de mi persona, lo que me he podido dejar pisotear — que he ido describiendo en las últimas entradas –.

No se me da bien auto-describirme, aunque sí que puedo presumir de haber sido toda la vida demasiada buena persona. Y es que ya me lo decía mi madre: «en esta vida están los que se aprovechan y los que son aprovechados».

Ha quedado claro a la clase que pertenezco, y no lo permitiré por nadie ni una vez más. Ahora bien, no estoy del todo de acuerdo, ya que eso se resume en estar en una de las dos partes: ser malo o ser ¿ignorante?.

Voy a tener la buena fe de que existen personas como la que me gustaría ser: neutro. Sin necesidad de aprovecharse de los demás, ni tampoco de ser aprovechado por nadie.

Aunque es absurdo lo que acabo de decir, claro que existen esas personas, y ya me las he encontrado en bastantes ocasiones (afortunadamente).

Esto supone un cambio de personalidad, y ahora soy algo más frío. La “extrema” confianza que antes ofrecía a cualquier persona que no conocía ha desaparecido, porque he visto que es por ahí por donde se coge el hilo y se empieza a tirar; eso significa que mediré mucho más mis pasos, antes de darlos.

Voy a explicarme mejor… no es que haya dejado de ser abierto, si no que ahora me ocupo más de mí mismo. Me he cansado de ser el buen samaritano con todo el mundo — especialmente con un cabrón desagradecido, que no tiene otro nombre –. Ahora, siento algo de “desconfianza general” con todo el mundo, aunque sé que será algo temporal (odio que paguen justos por pecadores).

Una nueva etapa comienza (de ella hablé, cuando empecé), y pinta bastante bien. Tengo la suerte de contar con personas que me están apoyando mucho con el cambio, y de no ser por ellas, probablemente no sería capaz de hacerlo.

Éstas fueron las personas que me abrieron los ojos y que me hicieron ver que valgo para algo más que para hundirme en lo más hondo de la mierda. Algún día se lo podré agradecer lo suficiente, pero, mientras tanto…

Let’s rock!

Mi vida 2.0

Sábado, Enero 5th, 2008

Últimamente he tomado algunas decisiones difíciles para cambiar mi vida, y todo va devolviendo resultados. Aunque lo mío me ha costado — ¿quién no recuerda, hace algunos días…? –.

Hay algo que tengo en común con mucha gente; a veces, queremos volver tiempo atrás, cuando éramos aún más jóvenes, para convertirnos de nuevo en ignorantes de la vida y, momentáneamente, no preocuparnos de nada.

Ignorante de la vida es una expresión que se ha puesto de moda, pero yo quiero utilizarla literalmente; hasta que no llegas a cierta edad, no te planteas ciertas cosas, ni sabes qué es lo que te va a dar la vida, ni cómo lo vas a recibir.

Ser ignorante es vivir feliz siempre. Lógicamente, no me gustaría serlo, porque esa época ya pasó hace algunos años. Y los problemas que antes nos parecían gigantes, ahora son enanos, en comparación con los nuevos que van surgiendo.

Volviendo al principio, he hecho cambios. Aquello que me causaba tanto daño, le he puesto fin completamente. ¿Para qué seguir con algo que sólo reportaba malos sentimientos?

Quizá, dentro de unos años, pueda volver a retomarlo. Pero, de lo que si estoy seguro, es que, desde que lo dejé, he sentido una liberación absoluta, he retomado lo investigador que me caracterizaba y, por fin, vuelvo a avanzar.

Aún no puedo decir que esté bien completamente, pero he notado una gran mejoría. Y es que, las decisiones drásticas, por muy difíciles que sean de tomar, sabiendo de antemano que va a ofrecerte un bienestar, se hacen más fáciles.

«La ignorancia es la mayor fuente de felicidad.» (Confuncio) — quizá por eso, ahora, sea feliz.