click analytics
RSS de entradas RSS de comentarios 58 entradas hasta ahora

Hasta las pelotas de Yoigo

Nunca fui tan directo ni tan claro con un tema, pero es que me las han hinchado de verdad. Estoy hasta las pelotas de ellos, de su publicidad engañosa y de toda la mierda que han creado alrededor.

Yo, que me pasé de mi antigua prepago de Movistar Vodafone (lapsus), para empezar a usar mi primer contrato, con Yoigo… y empezaron a surgir algunos problemas. Pero no es nada comparable con lo que me viene pasando hace meses.

Está comprobado: otro episodio más de estafa con esta compañía. Una y otra vez, con varias reclamaciones impuestas al soporte, utilizando el papel para limpiarse el culo y metiéndome el capado con vaselina. Que no hombre, que no, ya está bien.

Y después de recordar a toda su familia, paso a ser algo más objetivo. Todos conocemos el maravilloso plan de Yoigo, la compañía guay, la de la verdad verdadera. Me pasé en su día, porque me fascino la oferta del 3g: tráfico ilimitado, por sólo 1,39 € al día.

Lógicamente, ilimitado no hay nada en este mundo, y no iba con la idea de aprovecharme; además, estoy seguro que en la letra pequeña hablarían algo de que si había abuso, te podrían parar los pies. Es normal y necesario, para preservar la integridad de la conexión de los otros usuarios.

Los primeros meses fueron maravillosos, orgásmicos: podía acceder durante todo el día sin preocuparme de nada, a una velocidad más o menos aceptable (no todo lo que daría de sí el 3g, pero suficiente) y alguna vez llegué a gastar 100 MB, algo bestial para mí desde un móvil, pero ahí se quedó la cosa.

Sin embargo, poco a poco todo se ha ido degradando. Y lo último con lo que nos encontramos es el capado de 3g. De acuerdo, no he descubierto la rueda, y hay bastante escrito por ahí, pero ya lo digo yo también. Y no hay cosa que más me joda que, para cuatro o cinco días al mes que no dispongo de conexión normal, se supone que tenga que confiar en un proveedor que capa la conexión a los 25 MB.

Concretamente, a los 23,3 MB hoy. El primer día que me ocurrió no recuerdo el tráfico que llevaba, pero pensé que sería una incidencia temporal y no le di importancia. Cuando me pasó dos fines de semana seguidos y en diferentes localizaciones, empecé a pensar que ya no era tan temporal. Si se acumulan varios días seguidos, uno empieza a pensar mal.

En efecto, cada vez ponen el listón más bajo. La primera vez que lo medí, y que lo tengo apuntado, me cerraron el grifo a los 43,6 MB. A partir de ahí, podrás disfrutar de una conexión no sólo el doble de lenta que el GPRS, si no que en la mayoría de las ocasiones no responde.

Elijas la red que elijas — que, en Yoigo, puedes escoger red propia, Vodafone o Movistar –, te da igual, el capado está en un lado o en otro. Y ya te puedes dar por jodido, amigo mío, porque hasta el día siguiente no volverás a disponer del 3g hasta que ellos les de la gana.

Una completa vergüenza e impotencia lo que siento con esta compañía, cuando has pagado religiosamente los 1,39 € que piden por tráfico ilimitado, cuando lo único ilimitado que hay es la mala hostia que se te pone cada vez que capan.

Creo que aún me quedan seis meses de permanencia, y como parece que esto va de mal en peor, si no es antes, me largaré en cuanto acabe. Prefiero que me den una cantidad fija de tráfico (¿100 MB?) que, en el 90% de las ocasiones, me va a sobrar más y me va a valer más que la cifra infinita de nuestros amigos guays.

Como siempre, el afectado es el consumidor. Y da igual que te quejes, o montes campañas, o te manifiestes, en este país les resbala todito. Qué huevos.

Mi vida 2.0 (V)

Vaya horas para que a alguien le entre apetito de escritura. Un antojo a las 2.20 AM, un sábado, con algo de frío desde León.

Quién me lo iba a decir, conectado a internet incluso estando fuera de mi casa. Cuando me compré el SE K610i, mi primer móvil 3G (y que está a mi lado), reconozco que empecé a despegarme menos de la Red.

Ahora, es aún peor. Según cómo se mire, claro. Por una parte, porque cuando salía fuera, era la única manera de desconectar. Por otra es que, después del descanso, no se me cae todo el trabajo encima.

Como cada puente, suelo venir aquí con mi padre a visitar a la familia; es muy agradable salir de esa ciudad donde vivo habitualmente para cambiar de aires. Además de que tengo un gato siamés precioso aquí.

Con Macbook en mano y el móvil vine, aunque he tenido la fortuna de encontrar un Wi-Fi que ni siquiera ha habido necesidad de crackear. Un punto a mi favor: no me gasto nada en 3G en todo el puente.

Todo lo que me ocurre últimamente es molón. Ahora creo más en eso de “después de la tempestad viene la calma”. Una buena temporada sometido a mucha mierda, sin ver un punto de luz en el túnel, caminando hacia ninguna parte, hasta que pude levantar cabeza.

Estoy conociendo a personas que jamás en mi vida me hubiera imaginado que conocería. Estoy haciendo cosas que tampoco se me hubieran pasado por la cabeza. Estoy dirigiendo mis esfuerzos donde verdaderamente se necesitan. Y lo mejor de todo: me siento a gusto y feliz.

Pensar que hace no tantos años atrás era incapaz de socializarme… ahora quizá sea demasiado, pero algo tengo claro: mejor exceso que defecto (en este caso).

Aunque sí, he de reconocerlo: tengo miedo. Estoy tremendamente acojonado de que pase algo y se vaya a tomar por saco esta especie de utopía. Pero, por otra parte, hay que pensar que es un proceso de la vida, y que lo que haya que pasar, pasará. ¿Cuán aburrida sería si todo fuera regular y previsible?

No he leído lo que he estado escribiendo, pero ya son las 2.44 AM y va siendo una buena hora para acostarse. Sí, cierro, que mañana hoy hay trabajo que hacer… y puente que disfrutar.