marzo 21st, 2009Si no fuera poco el hecho de quedarme sin trabajo, la arrendataria nos exigía el alquiler por métodos poco sutiles. Por un momento me vi arrastrado por el sumidero, ya que mi compañero de piso estaba aún peor que yo: no tenía trabajo desde hace dos meses. Y eso, quieras que no, no es buena compañía cuando compartes gastos.
- ¡¡¡Eh, baja esa puta música!!!
Ese era el grito del de abajo, golpeando la puerta con tanta fuerza que parecía que se venía abajo. Mi compañero de piso era, además de vago, un ser bastante insoportable.
- Ya está el tocapelotas de turno. Si está amargado no es mi culpa, yo pongo la música al volumen que me da la gana. Sólo son las nueve de la mañana, es una jodida hora legal. Soy libre de hacerlo.
Equivocaba libertad con libertinaje. O quizá ese verbo no es el correcto, pues lo hacía sólo cuando le convenía. El problema no era ese, si no que no había dinero en casa y llevábamos casi tres meses de retraso desde que perdí el empleo.
No he estado parado desde entonces, al menos no en el sentido literal de la palabra. Casi todos los días de la semana he tenido que levantarme temprano, ducharme, afeitarme, coger el metro, recordar alergias y ser entrevistado una vez tras otra.
“Ya le llamaremos”. Harto de esa frase y de que nunca se cumpliera, vi como las posibilidades se reducían aún más cuando cortaban el teléfono de casa por impago. No utilizo móvil, siempre lo vi como un gasto enorme.
En mi vida he trabajo en dos ocasiones. La primera fue un completo desastre: rompí un diente a mi jefe, fui multado y fichado por el CNP; por supuesto, también fui despedido. La segunda ya la conocéis. Estaba claro que no estaba hecho para trabajos en los que requirieran aguantar presiones algo por encima de lo normal.
Claramente, con estos requisitos tan especiales, estaba desperdiciando un alto porcentaje de trabajos. Así que me planteé volver a estudiar: el Bachiller nunca me llegó y el enchufe no es eterno. Menos con mi desastroso historial.
Perdí mi piso, perdí mi compañero de piso (lo cuál me alivió bastante) y volví a casa de mis padres. No pusieron pegas para volver a hacerme sitio, solo que tendría que pasarles la mitad del sueldo que me daba el poco paro que me quedaba. Y plantearme una nueva meta: la universidad.
En realidad, no era tan nueva. Me quedaban un par de años para acabar la carrera que nunca terminé, pero siempre tuve miedo a hacerlo y me lancé a por el trabajo fácil. Supongo que ahora es el momento de retomarlo. O eso, o verme en la calle. Con veintipocos.
(…)
Continuación de la primera parte
joder cada vez mas interesante,
no termines nunca, haz un libro o algo xD
jeje, eso de acumular palmaditas en la espalda y ya te llamaremos es muy común, en especial en los tiempos que corren.
De todas maneras creo que en realidad poco influye terminar una carrera o no, veo más salida a los módulos que a la universidad ultimamente.
El vato, pareciera que estas describiendo algunos momentos de mi vida :P
Muy buena historia…
…muy buena
Sigue escribiendo, nos dejas con intriga, si en el insti valorasen esto te pondrían una notaza… Estoy de acuerdo con @marcre hazlo infinito, cada X tiempo vete escribiendo y verás los cambios que da este individuo, quizás ahora lo veas con un final (si es que lo tendrá) pero puede que más adelante lo veas con otro =) Te repetiré las veces que haga falta que admiro esta capacidad para escribir que tienes. Un beso!!
aaaaaaaaaaah no quiero meterme presion eh?… pero…escribe yaaa la terceeera paaarteeeeeeeeee!!!! =)
Es bueniisimo, hazme un adelanto de la tercera parte o algo xD
Sigue siendo muy interesante. El relato es fresco, la historia cotidiana pero contada de forma amena. Se mantiene la intriga del desenlace.
Estoy de acuerdo con Xoxe, terminar la carrera no siempre es un cheque en blanco para “triunfar”, para desarrollar un medio de subsistir.
Sigue así.
ja ja ja tio eres el mejor, tienes que hacer un libro de relatos cortos con eso trunfarias…
si no tiene bachillerato, como va a retomar una carrera que nunca acabó? xD
Va bene… quando fai un’altra parte?
@sonsomar: estoy de acuerdo con vosotros, aunque yo no tengo que compartir la opinión del protagonista :-P
@clara: como ya hablamos por teléfono, veo que no eres la única que piensa así, pero lo aclaro… terminó el Bachillerato e hizo algunos años de carrera indefinida, pero no la terminó. Cuando dice “el bachiller nunca me llegó” se refiere a que no alcanzó lo suficientemente como para que le valorasen para nuevos puestos de trabajo.
Gracias a todos :-)
jajaj mola lo de rompí un diente a mi jefe jajaja!!
buah me encantan los dos!
eres la leche!!
“Tú veras”, dirán tus ideas.
El caso es que no has especificado el porqué de este relato. Me gustaría saberlo.
Voy a ver otros.
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