Mayo 4th, 2008 Microblogging, nanoblogging, blogging pequeñito… seguro que este último nombre les sonará más accesible a aquellos que nunca han oído hablar de él.
Porque, a estas alturas, ¿quién no conoce el blogging o, simplemente, los blogs? El primero se escribió en 1994, según reza en la Wikipedia, aunque no empezó a ser un género famoso hasta que llegó el 2001, entrando en el nuevo siglo.
Así pues, frases como “¿has leído, en la página web de...” son reemplazadas por “¿has leído, en el blog de …“, más fáciles de escuchar hoy en día. Quien se lo proponga puede tener uno; hay multitud de servicios gratuitos que te permiten tenerlo en cuestión de pocos minutos.
De todas maneras, hay gente que no se conformó con todo esto y quisieron más. Un día, a alguno de los que forman el actual equipo de Twitter (siento la inexactitud) se le ocurrió crear un género basado en el blogging, con el mismo objetivo pero diferente meta; es decir, el objetivo se basa en transmitir información a quien le interese leerte, aunque la meta no son artículos/críticas/largos textos, si no de mensajes de texto que van hacia ningún sitio (si nadie se apunta a leerte), generalmente, hablando sobre lo que estás haciendo en ese momento.
Te creas una cuenta en Twitter o cualquier otro servicio similar y en segundos obtienes tu propia página personal, derivada del dominio, donde puedes empezar a escribir lo que te de la gana (respetando a Ramoncín, claro), esperar a que alguien te lea y te empiece a seguir [1].
“Menuda gilipollez, ¿en serio piensan que alguien va a utilizarlo?“, pensé el primer día que me enteré del invento. Escribir lo que hago, a quién le interesa… absurdo. Lo cierto es que le di una oportunidad, aunque lo dejé al poco tiempo.
Pero como no suelo quedarme a gusto con la primera vista, volví a intentar buscarle utilidad por segunda vez. Efectivamente, la tenía, y volví a equivocarme otra vez entre tantas prejuzgando algo antes de utilizarlo a fondo.
Me encanta llegar a cualquier lugar, empezar a contar algo e instantáneamente oir la voz de alguien que dice “ah, sí, lo he leído en tu Twitter/Jisko/llámaloequis“. O ahorrarme tener que contar a cada una de las personas que me preguntan dónde he estado, con quién, si me lo he pasado bien, si he estado aburrido, si el fin de semana he mojado o no…
Además de ser un chute de ego más grande que el tener un blog en sí. “Alguien más me sigue hoy” significa tener una persona a la que cuidar y que impulsa a seguir escribiendo actualizaciones.
El blogging pequeñito mola. Tanto, que dejé tan de lado la idea de lo absurdo que podía ser y empecé a construir Jisko, proyecto que los pocos lectores de este sitio conocen de sobra.
Eso sí, reconozco que me quedo sin palabras cuando una persona corriente y moliente (que usa Internet para el correo, IM y la mula; el usuario estándar, vaya) me pregunta “¿y qué puedo hacer yo con ésto?”. Porque bien que podría contestarle todo lo que he escrito aquí, pero se quedarían igual.
No creo que esté enfocado para que pueda escribir cualquiera; si, es lógico que cualquiera puede hacerlo, como quien crea un blog, pero, ¿mantenerlo? A pesar de ser una tarea mucho más fácil que lo recién citado (porque hay mucha más libertad, menos texto…), no todos pueden encontrarle utilidad. Quizá haya que darle una vuelta más a la rosca para que esos usuarios puedan obtener alguna finalidad para sus intereses.
Por el momento, me conformo con decir “no lo sé, pero puedes seguirme y luego le buscas la dichosa utilidad“.
[1] Para los que no están al corriente, “seguir” significa estar al corriente de las actualizaciones que realiza una persona en su microblog. Algo como un feed de una página, pero siendo notificado por diferentes vías (SMS, IM… o por el feed mismo).
Mmm, interesante post, quizás te gustaría leer uno que escribí yo en mi blog hace ya tiempo titulado “Para qué sirve Twitter”, es posible que te dé algunas ideas para soltarle a esas personas que te preguntan para qué sirve Jisko.
Cierto, el microblogging permite estar al corriente de una forma rápida y sencilla de lo que están haciendo personas de tu entorno inmediato, tanto personal como profesional.
Otra aplicación que me parece interesante es usarlo como medio de información. Se puede seguir a medios de comunicación que usan el microblogging para enviar titulares, como El País, Soitu, ABC. Le Monde y The Guardian tienen su canal tecnológico en Twitter. También se pueden seguir las últimas noticias meneadas en Menéame, posts en blogs, etc.
Aquí un seguidor tuyo de twitter y de Jisko (que te leo aunque sin cuenta por el momento :P – a la espera estoy como muchos otros – )
La verdad es que esto del microblogging es quizás incluso más dinámico y fomenta aún más el auténtico espíritu blogger que cualquier otro servicio jeje. Yo ando super-viciado.
Un saludo.
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