Date Noviembre 9th, 2008

Al contrario de lo que pudiera demostrar la anterior entrada a esta, apenas tengo algo en lo que trabajar últimamente. Hay dos cosas importantes que estoy esperando y que tenía espectativas de que llegaran pronto; sin embargo, esto no ha sido así.

Mi estado natural es estar trabajando en más de una cosa. Si me falta trabajo, empiezo a ponerme más estresado de lo habitual y empieza a cambiarme el caracter de forma radical. Si no tengo algo entre manos en lo que confiar y que me incite a trabajar, algo malo pasa.

Esto me recuerda a épocas pasadas, cuando me tiraba día tras día leyendo documentación de todo tipo, siempre relacionada con informática, comunicaciones… y parece que vuelvo a ello: lectura al extremo. No parar de leer, aprender más, más y más. Mi mente se encuentra completamente centrada para adquirir nuevos conocimientos, y supongo que es una etapa que se había estancado, pues hace poco era incapaz de ponerme a leer y asimilar.

Parece que llegó en el momento oportuno Gabriel Verdejo, que me contactó para revisar uno de sus documentos recientemente publicados en su sitio. Estuve encantado de imprimirlo y enviarle mi opinión. O el editor de SET, para leer y a la vez solicitarme una colaboración para revivir la ezine (muy famosa en su momento, mantuve contacto en su día).

Lo cierto es que esta época, a pesar de los cambios de caracter que vaya a experimentar, la veo muy positiva. Hacía siglos que no tenía la oportunidad de transformar mi cerebro en aquella esponja de los trece años, cuando tenía tanta facilidad para aprender y aplicar lo que se me pusiera por delante. Sin embargo, aquella fue otra época y ahora, lo que pueda aprender, no lo usaré de la misma manera que lo hice en su momento (inconscientemente y en los lugares quizá equivocados). Eso sí, ahora hay una pequeña diferencia: salgo bastante más y me va la juerga a la española.

Redes, sistemas, programación, criptografía… absolutamente todo me apasiona. Supongo que ya va siendo hora de renovarse y quitarse los vestigios de lo que adquirí a los quince. Además, seamos optimistas: seguro que por el camino sale algo. Seguro, seguro.

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