Ciego psicológico
Dejarte la piel, como dice aquella expresión, en alguien que significaba para tí mucho más que tu propia vida, es algo que está mal; nunca se debe anteponer a nada ni a nadie antes que tí mismo.
Ahora bien, si eso reporta beneficios a ambas partes, sigue estando mal, pero, al menos, el tiempo invertido ha servido para algo.
¿Qué es lo que ocurre cuando ambas cosas se suman? El resultado, tiempo perdido. No sólo el tiempo, si no el esfuerzo, el empeño que has hecho para que eso de algún resultado.
Enterarte que no sólo no ha servido para nada, si no que encima esa persona desprecia tu trabajo, es de lo peor que le puede pasar a alguien.
Aunque esto no es nuevo, ya lo sabía de otras ocasiones. De ahí el título de esta entrada. Y es que hay cosas con las que sólo se aprenden a golpe limpio, y en este ámbito he necesitado varios hasta que me he dado cuenta.
Es tan fácil como siempre me lo habían planteado: ¿No se te valora? Corta por lo sano. Desde luego que lo haré. Me dolerá mucho, pero sé que podré invertir todo ese tiempo (50% del total, al menos) en algo más productivo y para mi persona.
Ya está bien de cuidar, coño, que le den por saco. Y si algún día se da cuenta, que se lamente para sus adentros, porque de mí, ni una gota más.
Rubén Díaz :: Ene.06.2008 :: :: Un comentario »



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