Archive for the ‘Reflexiones’ Category

Mi vida 2.0 (IV)

Jueves, marzo 6th, 2008

Cuánta satisfacción da cuando uno se propone algo a sí mismo y acaba consiguiéndolo. Pero la satisfacción es aún mayor cuando se piensa que las posibilidades de ganar la batalla eran ínfimas.

La sensación que me envuelve hace ya algunas semanas es indescriptible. Haberse librado de aquello ha sido lo más difícil que se me ha planteado en mucho tiempo, y lo he hecho.

A pasos agigantados, he logrado olvidarme y ni siquiera llego a pensar en ello, excepto ahora, que he decidido escribir la entrada; sin embargo, que esos recuerdos pasen por mi cabeza ha dejado de ser desagradable. Es para sentirse orgulloso, cualquier persona lo estaría.

Ahora, el título de esta serie de entradas toma mayor sentido, y no sólo en que sea una segunda versión de mi vida, si no que está enfocada al concepto 2.0: gracias a algunas personas, he podido construirla.

Pero bien, vamos a dejar de hablar de lo de siempre. La mayor parte de mi tiempo lo ocupa ahora Jisko, un proyecto en el que sigo poniendo muchísima confianza e ilusión, y que está saliendo adelante.


El Asus EEE PC de David (a mi izquierda)

Aprovechando el subidón, me presenté en la TwittMad arrastrado por David, que resultó ser el tío majo que siempre me había demostrado ser por Internet. Además, vi en persona a gente que conocía de Twitter (y también a los que no, como Emper o Trikar “hombre-iPhone”), como juangigli, y me reencontré con un antiguo amigo, también de la Red, con el que nunca hablé en persona: Raul Andrés.

Además, estoy avanzando bastante en el estudio sociológico que cité en la anterior entrada. No puedo especificar más de lo que trata; por saber, ni siquiera sé cuándo lo publicaré ni de qué manera, pero estoy consiguiendo apoyo por gente que está muy interesada en el tema, y eso, me halaga.

Todo funciona bien, demasiado bien. No hay que ser pesimista, así que hay que seguir pensando que se mantendrá así. Sí, soy feliz, aunque me gustaría dormir más.

Personas multifacéticas

Domingo, febrero 24th, 2008

Todos tenemos necesidad de, al menos, tener dos personalidades que mostrar a según qué gente; el que no lo reconoce, está demostrando que tiene una(s) más.

Un ejemplo muy común: salvo excepciones, nos mostramos ante nuestros superiores — ya sea jefe, profesor… — con la actitud más correcta posible ex profeso.

Algo completamente normal, si queremos dar una buena imagen y ser el estudiante/trabajador ejemplar. Unos lo llevan al extremo, mientras que otros se limitan a la medida justa.

El problema comienza cuando una misma persona tiene tantas caras que no la reconoces en cuanto la mueves un metro de su entorno habitual. Los hay que presumen de lo que no tienen, los que lo hacen con lo único que les sobra, los que únicamente se dedican a dar buena apariencia la primera vez y después ahí te apañes…

Aquellas personas son las que tienen problemas de autoestima. Nunca se muestran como realmente son, si no que están detrás de un sólido muro de cemento que, tarde o temprano, acaba derrumbándose.

Todo esto lo cuento desde las experiencias que he vivido. Una persona con la que hablas todos los días en el MundoReal™ y que es relativamente simpática, en Internet puede ser desastrosa. Aunque generalmente se da al revés: una persona que conoces por Internet con la que parece que conectas, en la realidad, no se acerca lo más mínimo a lo que en un principio te había parecido. También hay casos en los que la persona coincide al 100% (y los hay, porque los he conocido).

Esto demuestra, una vez más, que no hay que fiarse de las apariencias, ni para bien ni para mal. Tampoco hay que intentar cambiar a estas personas, pues es un trabajo inútil y, a la vez, te están enseñando su personalidad victimista.

El tiempo pone las cosas en su sitio. Y cuánta razón tiene la dichosa frase.

Mi vida 2.0 (III)

Miércoles, febrero 13th, 2008

Echaba de menos continuar con esta serie de entradas enumeradas, en las que voy contando las circunstancias que me rodean y los cambios más importantes que estoy haciendo en mi vida.

Recapitulando las anteriores entradas con este mismo título, nombraba siempre a aquel personaje misterioso que por donde pisaba ya no crecía la hierba, que se aprovechó ampliamente de mi talón de Aquiles (aka exceso de confianza); sobre todo, en la última, que orgullosamente le califiqué de lo que se merece.

A la par que ha ido pasando el tiempo, esas heridas se han ido tapando y otras de las que no era consciente, también. Todo ello me abrió los ojos y se ha ido convirtiendo, poco a poco, en una etapa de mi vida, la más sufrida, pero a la vez, la más útil.

Vuelve ese sentimiento de estar en la cima de la montaña y tener ganas de gritar, de romper el cielo, de sentirte libre, ver todo con optimismo. En resumen: volver a ser como antes.

Básicamente, lo que se podrían llamar “las consecuencias” de dicha etapa, y ver que el sobresfuerzo humano que hice para ver las cosas de otra manera ha servido realmente la pena.

Siempre me gustó la informática; de hecho, ha sido y sigue siendo mi vida. Estuve al borde dejarlo al caer en depresión. Y es que ya se sabe: cuando uno está en esos estados, dan ganas de tirar todo por la ventana.

Afortunadamente, he sido más inteligente que todo eso y he vuelto a retomar el hobby, con una fuerza impresionante. Incluso antes de la dichosa etapa, dejé de programar hace casi un par de años; ahora, he vuelto a coger la programación (PHP, concretamente) y me he puesto a hacer multitud de aplicaciones — todas limitadas al ámbito personal, de momento –.

Todas, excepto una: Jisko. La mente abierta y liberada de aquellas estúpidas preocupaciones me ha hecho ver claramente lo que quería y trabajar en ello (formando un equipo). Un proyecto en el que tengo mucha esperanza y que le estoy poniendo todo el empeño que nunca le había puesto antes a nada (excepto en hacer el cambio).

A seguir mejorando y viendo la vida así de optimista.

Mi vida 2.0 (II)

Miércoles, enero 30th, 2008

Como buen adolescente, servidor va cambiando a medida que la vida presenta sus cortes de manga, también conocidos como tortazos del quince.

Supongo que nunca se deja de aprender, aunque en esta etapa de la vida, a medida que pasan los años, vas subiendo escalones a pasos agigantados en cuanto a madurez.

Hay veces que, sin poder evitarlo, nos damos un fuerte golpe contra un gran muro. ¿Podría haberse evitado? Lógicamente, todos sabemos que prevenir es mejor que curar, pero hay ciertos momentos en los que no se puede prevenir porque no conocemos si eso nos va a causar un mal o no.

¿Qué sentido tendría la vida si todo fuera perfecto y no existieran esos momentos? Sería todo tan monótono… tendríamos todo resuelto y nunca habría sobresaltos. Qué cansino.

Será mejor correr un túpido velo sobre todo lo que acabo de decir, y centrarnos en el título de la entrada, aunque está relacionado con el segundo mini-párrafo.

Los cimientos de la personalidad de una persona se construyen años atrás; en la adolescencia, es donde se construye encima de los cimientos, modelándose según las experiencias de cada uno.

La pregunta: ¿es posible que esos cimientos cambie cuando se está construyendo encima? En la teoría, no, en la práctica, permitidme que lo ponga en duda.

Gracias a los últimos acontecimientos que me han ido golpeando, he podido ver lo inconsciente de mi persona, lo que me he podido dejar pisotear — que he ido describiendo en las últimas entradas –.

No se me da bien auto-describirme, aunque sí que puedo presumir de haber sido toda la vida demasiada buena persona. Y es que ya me lo decía mi madre: «en esta vida están los que se aprovechan y los que son aprovechados».

Ha quedado claro a la clase que pertenezco, y no lo permitiré por nadie ni una vez más. Ahora bien, no estoy del todo de acuerdo, ya que eso se resume en estar en una de las dos partes: ser malo o ser ¿ignorante?.

Voy a tener la buena fe de que existen personas como la que me gustaría ser: neutro. Sin necesidad de aprovecharse de los demás, ni tampoco de ser aprovechado por nadie.

Aunque es absurdo lo que acabo de decir, claro que existen esas personas, y ya me las he encontrado en bastantes ocasiones (afortunadamente).

Esto supone un cambio de personalidad, y ahora soy algo más frío. La “extrema” confianza que antes ofrecía a cualquier persona que no conocía ha desaparecido, porque he visto que es por ahí por donde se coge el hilo y se empieza a tirar; eso significa que mediré mucho más mis pasos, antes de darlos.

Voy a explicarme mejor… no es que haya dejado de ser abierto, si no que ahora me ocupo más de mí mismo. Me he cansado de ser el buen samaritano con todo el mundo — especialmente con un cabrón desagradecido, que no tiene otro nombre –. Ahora, siento algo de “desconfianza general” con todo el mundo, aunque sé que será algo temporal (odio que paguen justos por pecadores).

Una nueva etapa comienza (de ella hablé, cuando empecé), y pinta bastante bien. Tengo la suerte de contar con personas que me están apoyando mucho con el cambio, y de no ser por ellas, probablemente no sería capaz de hacerlo.

Éstas fueron las personas que me abrieron los ojos y que me hicieron ver que valgo para algo más que para hundirme en lo más hondo de la mierda. Algún día se lo podré agradecer lo suficiente, pero, mientras tanto…

Let’s rock!

What a great day!

Jueves, enero 24th, 2008

Últimamente estoy más feliz de lo normal, aunque la explicación es sencilla: hice lo que tenía que hacer, y le he echado valor al asunto.

Nunca me había sentido tan orgulloso de mí, vaya subidón de autoestima. Me ha servido para valorar que, si las cosas que cuestan un gran esfuerzo se hacen, a pesar de la dificultad, la satisfacción es gigante.

Esto a su vez me ha estado sirviendo para otros campos, como en los mismísimos estudios. Es algo que me cuesta demasiado, however, estoy consiguiendo enfocarlo de otra manera para que incluso llegue a pasármelo bien y sacar provecho a algo que no me interesaba anteriormente.

Así con todo. Las cosas fáciles no ofrecen satisfacción ni antes ni después de hacerlas, simplemente, porque no cuestan. Casi siempre he ido a por lo fácil y lo rápido, pero ahora, me gusta lo difícil.

Y eso es un cambio alucinante. Las cosas difíciles cuestan, pero valen la pena. Es una mentalidad que muchos no pueden comprender; de hecho, yo he cambiado hace relativamente pronto. Cada cual, que tenga su mentalidad e ideología, que para eso somos humanos ;-)

Además hoy, en el instituto, hemos estado haciendo una excursión matinal por el Madrid Galdosiano (año 1842 en adelante). He escrito un diario de viaje bastante chano, pero lo suficiente para remodelarlo y hacer un buen trabajo.

Si a eso le sumas que hemos comido fuera, y por la tarde he tenido dos exámenes de matemáticas (¿por qué me alegra esto?), ha sido un día espléndido — más, cuando uno sale de casa a las 9.00h y llega a las 18.30h; y no es ironía, ¡me ha gustado!.

Perfecto, además, para distraerme de aquel tema que hablaba en anteriores entradas, y que cada vez lo llevo mucho mejor (gracias, como no, al apoyo de muchas personas, quienes ahora se llevan el afecto que antes estaba siendo enviado a la dirección inadecuada).

El fin de semana lo pasaré fuera, así que habrá un descanso general para todo y todos (¡incluso para Jisko!). Mientras tanto, toca seguir reforzando la personalidad y no descuidar lo demás, así como llevarme por delante el problema que citaba antes.

¡Ah, se me olvidaba! Cada fin de semana que no conecto, la batería del móvil acaba quemada. Todos los que realicéis llamadas… si es algo relacionado con Internet, estoy en mi momento de desconexión, ¿capicci? Que sólo sea para tener una agradable charla ;-)