click analytics
RSS de entradas RSS de comentarios 54 entradas hasta ahora

Archive for the 'Reflexiones' Category

Anécdota en el Metro de Madrid

Salgo de casa con las orejas tapadas con los cascos del MP4, para entrar en el Metro, desde la estación de Artilleros, como siempre.

Saco el billete y entro, paciente, pues me toca esperar al tren en la vía y no parece que hoy sea breve. Nada fuera de lo normal, y menos para otras cuántas personas que estaban dando pasos hacia ninguna parte al lado mío.

Me subo al vagón, apoyado en mi esquina habitual, aquella en donde las puertas no se abren (o no suelen hacerlo), escuchando música con volumen bajo y mirando al techo, desconectado del mundo.

De repente, alguien toca mi hombro. Me quito los cascos, y veo a un adolescente de mi edad, algo bajo, regordete, gafas y con un jersey rojo, combinado con unos vaqueros. Su cara reflejaba algún tipo de deficiencia mental.

(Levanto las cejas, expresando pregunta)
- Choca.
- ¿Perdón?
- ¡Choca! - me decía, extendiendo la mano -.

Después de salir del asombro, vi que tan sólo quería chocar la mano. ¿Qué mal podría causar eso? Así que saqué la mano derecha del bolsillo, choqué:

- ¿Y bien?
- ¡No, así no! Con la mano más abierta, así - mostrándomela de nuevo -.
- ¿Así?
- No, más.
- Pues yo no puedo más.

Expresando el descontento, hacemos efectivo el segundo.

- La otra, la otra.
- ¿La otra? Venga, va.

Plas. Esta vez, eliminando el gesto lánguido de su cara, pero manteniéndose serio, levantó el pulgar a modo de “lo has hecho bien”. Sonreí.

No le presté más atención, así que volví a escuchar tranquilamente mi música. Sin embargo, el protagonista no estaba contento con eso, por lo que fue pasajero por pasajero, sin importarle lo que estuvieran haciendo, para que le extendieran su mano. Pero sólo una vez, y no dos. Ante la negativa de algunos, no le importó pasar al siguiente para que lo hiciera.

Después de terminar la ronda, paseando punta por punta del vagón en dos ocasiones, ignorando a los que ya le habían seguido su juego, pensé que decidiría abandonarnos. Me asombro otra vez al ver que empieza a pedirlo a las nuevas personas que se van incorporando.

Yo me tenía que bajar en Sainz de Baranda, para coger el transbordo, mientras que él se quedó allí dentro, “chocando la mano”. Pero lo verdaderamente destacable es que a todos los que íbamos allí nos arrancó una sonrisa durante el trayecto.

La pregunta es… ¿en qué estaría pensando este muchacho? ¿Nos estaría tomando a todos por colegas? Porque es una mentalidad cojonuda, aunque algo utópica, pero si de algo estoy seguro que tendríamos que aprender algo de todo esto. Quizá, que deberíamos de ser más abiertos con el mundo, más generosos con nuestros sentimientos (por aquellos que se negaron a darle 10 segundos de su ocupada vida), qué se yo.

Eso sí, me encantaría volver a encontrármelo y hacer una foto en el momento cumbre, donde se juntan las manos, las personas que están alrededor sonríen y, al rato, giran su cabeza hacia los periódicos para introducirse de nuevo en su burbuja. O jugar a la consola portátil. O leer.

O simplemente, escuchar música.

Criticar y ser criticado

Hacer críticas es muy fácil. Hacerlas constructivas también, pero no tanto. Es parecido a lo de ser criticado, que también es muy sencillo (mucho bocazas suelto), pero difiere ligeramente: aceptarlas no es para nada fácil.

Y es que muchas veces, después de hacer algo, nos solemos a preguntar a nosotros mismos si lo hemos hecho bien, e incluso recurrimos a otras personas para comparar nuestras propias opiniones y, a veces, las anteponemos.

Aceptar una crítica significa tragar el orgullo, reconocer y rectificar, que es de sabios, aunque a muchas personas eso no les convenza y les cueste varias vidas. Desde un “¡ese pelo te queda mal!” a un “¿pero no te das cuenta que tienes un ego tan grande que casi me caigo dentro y me ahogo?”.

No hay mejor regalo que una bien hecha, sin que haya falsas intenciones por detrás. Puedes recibir un aluvión de críticas por algo que has hecho y que llega a poca gente por dos motivos: o tienes muchos fanboys o simplemente lo has hecho mal.

¿Cómo diferenciarlas? Supongo que hay que saber clasificarlas, ver de qué fuente viene y pensar si un amigo de verdad te diría si lo estás haciendo mal o te lamería el culo constantemente. Pero no, tampoco es fácil.

EMHO, lo único que estoy seguro que nunca hay que hacer, es encerrarse en ti mismo y oir tus propias críticas (aunque es una contradicción, normalmente no tienes una visión objetiva de tu persona y, por tanto, eres incapaz de hacer críticas válidas). Aunque hay quien dice que la auto-crítica también es buena, porqué no (leer comentarios de esta misma entrada).

Mi vida 2.0 (VI)

El otro día me preguntaron: “¿qué pasa, que no escribes nada en el blog?”, a lo que salté con el acto reflejo: “¿cuál de ellos?”. Y es que aún estoy acostumbrado a que me hablen de 120% Linux, pero no, esta vez se referían a este.

Unas dos semanas desde la última entrada… el tiempo se me echa encima, para variar. Suena a típica excusa de blogger vago, así que no voy a ser yo quien lo niegue: soy un lerchán (como dice iacaca).

Mucho trabajo, nada fuera de la rutina. El estado de ánimo, algo que llevo manteniendo estable hace tiempo, sigue como debería, aunque cierta persona desearía verme bailando con castañuelas en mano (y no, no es broma).

Mientras tanto, Jisko y la comunidad se porta muy bien. La v2 está dando mucho de qué hablar, ya que realmente será lo que de pie a la introducción de Jisko como aplicación de microblogging. La cantidad de características (y bugs solucionados) que vienen con esta versión es increíble, dejando a la primera muy atrás.

También hay que tener en cuenta que estuve un tiempo desconectado o, mejor dicho, sin hacer nada de provecho y dedicando mucho tiempo a un proyecto personal inútil; todo aquello se perdió y podía haberlo aprovechado para haber seguido documentándome como hacía (y hago). Así que estoy retomando las buenas costumbres.

Y qué mejor ejemplo que la programación… qué bello arte. Excepto cuando te sale cualquier error tocapelotas sin saber de dónde, pero, ¿quién no siente un orgasmo una plena satisfacción al encontrar la solución? Echaba de menos todo eso que dejé hace un par de años.

En resumidas cuentas, el proyecto de “Mi vida 2.0″ marcha viento en popa. Pegué aquel corte por lo sano y todo ha ido a muchísimo mejor. Estoy orgulloso de haber hecho lo que hice y de poder seguir tan bien durante toda esta temporada.

Ojalá dure por mucho tiempo.

« Anterior - Siguiente »