Mi experiencia en Finlandia
Martes, agosto 23rd, 2011
Los que me conozcáis, o al menos me sigáis habitualmente por Twitter, sabréis que Finlandia es uno de los países que más me gustan y que ciertamente más admiro. Sólo he tenido ocasión de presentarme allí dos veces, pero dada la suerte de que estoy con una familia auténtica finlandesa del sur, he tenido la oportunidad de conocer todo con más detalle y cercanía.
Mi amigo me invitó a ir a su casa en 2010. Para empezar, este hecho no es muy normal dado el carácter finlandés… invitar a una persona del sur de Europa a venir a su casa no es muy habitual (ni siquiera lo es aquí). Yo ya tenía predilección por este país, por lo que, tras un cuestionario exhaustivo, decidí a irme allí.
¿Cómo fui? Pues de la manera más rápida y probablemente económica: en avión. Elegí Lufthansa por ser una compañía que me transmite bastante confianza, a pesar de no ser la más barata; hacía escala en Frankfurt/Munich (este año me tocó en Munich), y así conoces un poquito el aeropuerto de allí. Te dan de comer en cada vuelo (por tanto, dos veces a la ida y dos veces a la vuelta) y dos veces de beber, además de las máquinas de café/chocolate que hay en el propio aeropuerto a disposición de cualquiera de forma gratuita. Vamos, todo un lujo.
Una vez me hallé allí tras unas cuantas horas de viaje, me encontré en un aeropuerto rodeado de árboles (el de Helsinki-Vantaa) y una maravillosa familia esperándome. Lo primero que me impresionó fue… el precio del parking. Creo recordar que eran 2 € cada 10 minutos, pero no lo recuerdo con claridad. El caso es que era caro, caro. Evidentemente lo pagué yo, qué menos, encima que vienen a buscarme…
La casa, de dos pisos, era un adosado de madera, bastante grande. A unos 300m estaba la escuela, y a menos de 50m un bosque y un lago. Vaya, que en ningún momento perdías el contacto con la naturaleza; esto es bastante habitual allí, un país tan grande como España pero escasamente poblado (unos 5,5 millones de habitantes), con lo que el hábitat natural se conserva bastante bien.
Este hermoso hogar estaba dotado, como no podría ser de otra forma, de una sauna para al menos dos personas. La sauna es muy importante en Finlandia, es todo un símbolo y me atrevería a decir que una inmensa mayoría de hogares disponen de la suya propia. En muchos casos se entra completamente desnudo y es algo normal, no hay ninguna connotación sexual en ello. Hay competiciones en las que te quedas bastante alucinado al ver lo que aguanta la gente en cuanto a tiempo y temperatura. Yo aguanto bastante poco, pero puedo decir que se siente muy, muy bien.
¡Ah! Por supuesto, otra de las cosas fundamentales al entrar en cualquier casa es descalzarte. Yo evidentemente esto no lo sabía el primer día que llegué, y me pegaron un grito – amable, pero grito – avisándome de que no podía entrar con el calzado puesto. Es una falta de educación entrar con ello puesto, al igual que lo es en Japón. Lo malo es cuando hay una reunión de bastantes personas… acaba la entrada llena de zapatos y vete tú a saber qué olores.
Pasamos al lenguaje. Y es que si quieres aprender finlandés, lo tienes muy, muy difícil. No lo digo porque seas latino, si no porque es la lengua europea más difícil. No pertenece a ninguna familia de lenguas europeas, tiene muchísimas declinaciones (pero muchísimas) y ni siquiera un 0,001% de similitud con palabras de otros idiomas. Ni siquiera tiene relación con otros lenguajes nórdicos. Lo único que puedo decir “a favor” del aprendizaje es que la pronunciación de las letras es parecida en muchos aspectos (que no todos); las diferencias que se me vienen a la cabeza son la hache (que no es muda), la ä/ö (más o menos abierta), la y (una especie de i-u cerrada), la elle (que es doble L “de verdad”)… y más, pero tampoco vamos a pararnos aquí.
El sistema educativo finlandés es digno de admirar, y probablemente esto ya lo sabías antes de leer lo que estás leyendo. En Finlandia se emplea algo más del 6% de PIB en la educación, que no es un porcentaje alto (aunque sí más que el español) pero, sin embargo, se emplea muy bien como podemos ver. Para empezar, todo es público y gratuito (y obligatorio, claro). Los niños no ingresan en primaria hasta los 7 años, punto importante. También, por ejemplo y si no recuerdo mal, si el alumno vive a más de 5 km, se le proveerá del transporte adecuado. Por otra parte, la cultura de “entre más horas de clase mejor” que se lleva aquí es todo lo contrario allí; mi colega finlandés, que está en una especie de Bachillerato (curiosidad: el examen de Selectividad allí se llama ylioppilastutkinto) tiene un máximo de 18h semanales, y no tiene asignaturas de conocimiento general, si no que elige su especialización claramente (no sabe absolutamente nada de Filosofía, por ejemplo). Por otra parte existen, al menos, 20 universidades (no sé si se habrá construído alguna más) y todas pertenecen al Estado, y no se cobra matrícula en ningún caso. También existe una FP con casi 80 títulos profesionales, por lo que hay opciones para todos.
Respeto al nivel de vida, pues evidentemente es caro. Mucho más caro que aquí. Los impuestos son altísimos, pero eso se refleja en unos servicios públicos de muy buena calidad (aunque el transporte deja un poco que desear fuera de la capital por su precio y servicio). Para que os hagáis una idea, un producto que todos conocemos… la Coca-Cola de 2 litros cuesta allí 2,40 €, mientras que aquí cuesta 1 €. El alcohol también es bastante caro, y sí, la gente consume bastante y se pone agresiva.
En general, el carácter finlandés es un tanto frío y distante. Yo me llevé unas cuantas malas impresiones de la gente, pensando en que eran bordes. Pero es que es su carácter: frío como su invierno, que alcanza en ocasiones los -30ºC. Aun conociendo ya a las personas, hay diferencias entre lo nuestro (sureño) y lo suyo. No esperes que la gente te escuche demasiado cuando tienes problemas, porque cada uno va un poco a su bola. Es cuestión de adaptarse y claro que de todo hay en la viña del Señor, como bien se dice, así que seguro que te puedes encontrar con finlandeses muy cálidos desde el principio, y otros que ni te devuelvan el saludo.
Ahora que nombré el tema del invierno, recuerdo que los veranos allí son geniales. Hay unas 20 horas de luz ininterrumpida, y unas 3-4 horas de “menos luz” (es decir, oscuridad completa prácticamente un rato corto). Me costó adaptarme mucho a ello a la hora de dormir, porque mi cuerpo pedía salir al ver que era de día, pero mi mente estaba cansada. Las temperaturas son cálidas, bastante; el año pasado había unos 27ºC y sudabas bastante. Sin embargo, si nos vamos al invierno, los días son completamente al revés: días de noche y temperaturas de vértigo. Afortunadamente los finlandeses pensaron en esto, y por ello, la mayoría de las casas están hechas de madera, con suelo de madera y buena calefacción. En la capital hay túneles para pasear cuando hacen estas temperaturas tan vertiginosas, al igual que el propio suelo tiene calefacción.
Sobre el transporte, he de decir que el transporte en bicicleta es muy común y, de hecho, recomendable. Prácticamente todo el mundo se mueve en bici cuando puede, por varias razones: a) hay carriles anchos habilitados para ello b) el terreno es bastante llano c) la gasolina es carilla (1,63 € la 95… aunque esto es más razón de españolito que de finlandés). En cualquier caso y como es lógico, en invierno la gente suele ir en coche. Y sobre el coche, hay una anécdota curiosa que contaré más abajo.
La estética es bastante emo y rapera. He de decir que los finlandeses tienen pelo bastante abundante y liso, además de ser bastante blancos y con ojos azules (de ahí la fama de las finlandesas… brrr). La moda joven de ahora suele ser una combinación de emo (pelo largo y tapando los ojos) y raperos/skaters (mucha ropa de DC, Vans, gorras…), llevado un poco al extremo en algunos casos, que rompe con los esquemas de lo que vemos por aquí.
Creo que no tengo mucho más que contar… excepto curiosidades que me llamaron la atención:
- Cuando llegué allí y dejamos el coche en el parking de la comunidad, vi una especie de postes parecidos a los del correo (pero se veían que no eran). Pregunté qué era, y me dijeron que era para el invierno. ¿Qué? Muy sencillo: una manguera que metías dentro del coche y lo mantenía caliente por dentro. Y es que coger el coche con esas temperaturas… se agradece que esté calentito.
- Esta otra “curiosidad” se da en otros países como en Alemania, por lo que me han contado. Vamos, que los raros somos nosotros. Cuando vas a comprar por ejemplo un refresco, te cobran por una parte el líquido en sí y por otra el envase. Por ejemplo, una Freeway Cola (la Coca-Cola del Lidl, bastante más asequible y buen sabor) te cuesta 1,30 €; sin embargo, en el ticket te vendrá bien claro que 0,90 € es el contenido y 0,40 € el envase. ¿Por qué? Porque luego tú vas con la botella al supermercado, la metes en una máquina que detectará el tipo de envase, y te reembolsará los 40 céntimos. Así, todo el mundo recicla y todos contentos.
- Otra sobre supermercados. Allí, en las compras, aplican el redondeo automáticamente al importe final. Por ejemplo, si tu compra sale a un total de 4,49 €, te cobrarán 4,50 €. Al igual que si son 4,42 €, te cobrarán 4,40 €. ¿Para qué? Para olvidarnos de llevar moneditas de uno y dos céntimos que al final acabamos perdiendo. Esta práctica viene bien especificada en el ticket, y si no lo escribo mal, se llama pyöristys (“redondeo”, vamos).
- Otra más de supermercados: fui a comprar unas cervezas finlandesas para traérmelas a España, y vino conmigo mi colega finlandés, que era menor en ese momento (17 años). Cuando fuimos a la caja, pasó los artículos, pero de repente me pidió el carné de conducir. Le dí el DNI, lo miró y dijo que bien, pero que a ver dónde estaba el de mi colega. Cuando vio que era menor, me dijo que era ilegal que le comprara alcohol a un menor. Le expliqué que no era para él si no para mí, pero dijo que la ley era así y que no podía hacer nada. Todo esto dicho con buenas palabras y de la mejor manera posible. Así que simplemente las dejé en la caja, me fui al Alko (otro establecimiento que había al lado), dejé a mi colega fuera y las compré ahí.
- Como en muchos otros países… sí, hay por lo menos un ZARA en la capital (Helsinki), y está bastante bien. No tuve oportunidad de entrar pero seguro que hablaban español y todo.
- Fui a Linnanmäki, el parque de atracciones por excelencia de Finlandia, que se sitúa “cerca” de Helsinki. La entrada con acceso a todas las atracciones (menos el zoo-acuario) cuesta 37 €, lo cual no sé si es muy caro respecto a los parques de atracciones de por aquí, porque yo no suelo ir. Me lo pasé como un enano, y hay un vídeo de la atracción más “gorda” que había allí, donde me monté (con suerte oiréis mis gritos).
- Fui a comer a un McDonalds de Helsinki para no perder las costumbres. Iba a echar una foto de los carteles, y el dependiente casi se me echa encima. Parece ser que en algunos locales está prohibidísimo hacer fotos… lo cual no me impidió que la hiciera al final.
- ¿Sabías que su empresa tecnológica líder (o al menos hasta hace poco), Nokia, se dedicó en sus inicios a la madera? Pues tuve que viajar allí para enterarme. Muy curiosa la historia y cómo fue cambiando a lo largo del tiempo. Una lástima que, hoy por hoy, sea una empresa que esté de capa caída y que, habiendo sido un referente mundial de tecnología finlandesa, ahora sólo sea “uno más”.
- Por cierto, decir que tienen mili obligatoria a los 18 (para hombres; para mujeres es voluntario), tal como había aquí en España en 2001. Son 6 meses obligatorios y sólo se puede objetar, como es lógico, por enfermedad o condición física no aceptable. Dicen – que no lo sé – que se lo pasan bastante bien, reciben paga (entre 4,20 y 10,20 € por día, dependiendo la actividad)… aunque también pueden realizar un servicio especial fuera de la mili, como trabajar en un hospital, aunque parece ser que no está muy bien visto.
- Por último, decir que tienen su propia red social por excelencia, diseñada para gente joven. Se llama IRC-Galleria, y es mucho más abierta que Tuenti o Facebook. Se asimila más a un Badoo, pero tampoco está para eso. Casi todo gira en torno a las fotos: alguien sube una foto, sale en el “timeline” público, la gente entra, comenta, te agrega como amigo… por otra parte, hay que decir que hay prácticamente el mismo número de mujeres y hombres. No cuentan con versión móvil ni con aplicación para ello pero, sin embargo, tiene bastante tráfico y actividad.














