Anécdota en el Metro de Madrid
Salgo de casa con las orejas tapadas con los cascos del MP4, para entrar en el Metro, desde la estación de Artilleros, como siempre.
Saco el billete y entro, paciente, pues me toca esperar al tren en la vía y no parece que hoy sea breve. Nada fuera de lo normal, y menos para otras cuántas personas que estaban dando pasos hacia ninguna parte al lado mío.
Me subo al vagón, apoyado en mi esquina habitual, aquella en donde las puertas no se abren (o no suelen hacerlo), escuchando música con volumen bajo y mirando al techo, desconectado del mundo.
De repente, alguien toca mi hombro. Me quito los cascos, y veo a un adolescente de mi edad, algo bajo, regordete, gafas y con un jersey rojo, combinado con unos vaqueros. Su cara reflejaba algún tipo de deficiencia mental.
(Levanto las cejas, expresando pregunta)
- Choca.
- ¿Perdón?
- ¡Choca! - me decía, extendiendo la mano -.
Después de salir del asombro, vi que tan sólo quería chocar la mano. ¿Qué mal podría causar eso? Así que saqué la mano derecha del bolsillo, choqué:
- ¿Y bien?
- ¡No, así no! Con la mano más abierta, así - mostrándomela de nuevo -.
- ¿Así?
- No, más.
- Pues yo no puedo más.
Expresando el descontento, hacemos efectivo el segundo.
- La otra, la otra.
- ¿La otra? Venga, va.
Plas. Esta vez, eliminando el gesto lánguido de su cara, pero manteniéndose serio, levantó el pulgar a modo de “lo has hecho bien”. Sonreí.
No le presté más atención, así que volví a escuchar tranquilamente mi música. Sin embargo, el protagonista no estaba contento con eso, por lo que fue pasajero por pasajero, sin importarle lo que estuvieran haciendo, para que le extendieran su mano. Pero sólo una vez, y no dos. Ante la negativa de algunos, no le importó pasar al siguiente para que lo hiciera.
Después de terminar la ronda, paseando punta por punta del vagón en dos ocasiones, ignorando a los que ya le habían seguido su juego, pensé que decidiría abandonarnos. Me asombro otra vez al ver que empieza a pedirlo a las nuevas personas que se van incorporando.
Yo me tenía que bajar en Sainz de Baranda, para coger el transbordo, mientras que él se quedó allí dentro, “chocando la mano”. Pero lo verdaderamente destacable es que a todos los que íbamos allí nos arrancó una sonrisa durante el trayecto.
La pregunta es… ¿en qué estaría pensando este muchacho? ¿Nos estaría tomando a todos por colegas? Porque es una mentalidad cojonuda, aunque algo utópica, pero si de algo estoy seguro que tendríamos que aprender algo de todo esto. Quizá, que deberíamos de ser más abiertos con el mundo, más generosos con nuestros sentimientos (por aquellos que se negaron a darle 10 segundos de su ocupada vida), qué se yo.
Eso sí, me encantaría volver a encontrármelo y hacer una foto en el momento cumbre, donde se juntan las manos, las personas que están alrededor sonríen y, al rato, giran su cabeza hacia los periódicos para introducirse de nuevo en su burbuja. O jugar a la consola portátil. O leer.
O simplemente, escuchar música.
Rubén Díaz :: May.30.2008 :: :: 22 comentarios »



Para que luego se quejen del transporte público xD
Después de la broma, creo que la actitud del chico puede ser debido a su enfermedad, y hay que reconocer que este tipo de personas son bastante inteligentes, alegres, avispados y más educados que la mayoría de las personas.
A mi me molestaría, personalmente, que alguien no le chocase la mano, ya que de hecho, es una broma, un momento para divertirse, no para ser seco con una persona que en ningún momento pone mala intención en sus actos.
Con esto se podría demostrar, que tener algún tipo de deficiencia, fuera de hacerte más pequeño e indefenso te abre a ser una mejor persona.
Mola :P
Lo raro esque no tiene verguenza…
yo nunca lo haría eso XD
Estimado Rubén,
No sé como lo haces, pero casi siempre que leo tus entradas me toca esa fibra sensible que no suele salirme.
Tu ortografía suele ser impecable, pero no es la razón por la que te leo, si no porque sabes escribir, y no es limitarse a conocer el léxico, también a cómo utilizar y combinarlo.
Esta entrada es, sencillamente, genial. Me encantaria que escribieras mas, pero entiendo que no tengas tiempo o no tengas siempre esa dedicacion reservada.
Felicitaciones en cualquier caso. Un saludo de un lector perenne de tu blog, en mis feeds desde que comenzó.
Muy buen post creo que es una noticia bastante interesante e yo hubiera hecho los mismo, porque si como dices ese niño era un poco retrasado( le deseo toda la suerte del mundo) y esos 2-5 segundos que perdas chocandole la mano, le hacian feliz pues automaticamente te sientes bien tú y yo creo que eso es importante para todas las personas.
Muy buen post saludos.
Sourabh
Hola!!
Como bien dice Álvaro, la única intención por la que el chaval se ha sentido “obligado” o al menos sentido la necesidad de ir uno a uno chocando las 5, es por su deficiencia mental. Quién sabe lo que estaría viendo el chaval en ese momento, quién sabe qué cosa, qué estaría pensando, qué le hacía sentirse obligado a realizar dicha acción?
Con el paso del tiempo, creo que todos nos hemos vuelto más “asociales”, debido a la teoría “yo a lo mío, tú a lo tuyo y así no tenemos problemas”. La cantidad de amenazas que un gitano me ha hecho a mi por solo decir “me dejas?”. No puedes estar pensando qué persona te va a poner una denuncia, qué persona va a alegrarte el día porque si no sería imposible salir por la calle.
Yo normalmente no sé, pero cuando voy por la calle y llevo mi MP3 (MP4, digo mp3 xke las siglas mp4 como identificador de un producto no me llaman…) [Creative Zen V Plus], me siento como… nervioso. Es curioso pero sí, ves que pasas delante de alguien, y te mira y yo me kedo en plan “ke hago???”, tonces o hago que miro el reloj, busco la próxima canción que escuchar en el mp3… O también lo típico que también nos pasa a algunos de mi clase: ves a unos “macarrillas” una panda de amigos que está tranquilamente hablando y derrepente pasas delante. Pueden pasar dos cosas:
1 - Que estarán pensando de mi?
2 - Pasar completamente
Curiosamente siempre elijo la primera rama de posibilidades y es lo que me hace sentirme nervioso al salir por la calle, incluso a veces incómodo. Pero eso no hace que no sea agradable.
Y con respecto a lo de chocar la mano… yo pasaría del tío, es más, como dice @Álvaro, a mí personalmente me molestaría. Es más, si veo que el tío insiste no sabría lo que hacer, si gritarle un “lárgate coño!” o cualquier cosa del estilo para no tener problemas…
Enga, un saludo! :)
Rectificación xD:
“A mi me molestaría, personalmente, que alguien no le chocase la mano, ya que de hecho, es una broma, un momento para divertirse, no para ser seco con una persona que en ningún momento pone mala intención en sus actos.
Con esto se podría demostrar, que tener algún tipo de deficiencia, fuera de hacerte más pequeño e indefenso te abre a ser una mejor persona.”
Entendi mal a Álvaro, por lo tanto, mi opinión es mía xDD
Realmente tus conclusiones demuestran lo generoso que eres con el mundo y ,por supuesto, tienes toda la razón.
Ui que filosófico te veo Rubén… je je je.
En cuanto al chico, ya me gustaría a mi tener su poca vergüenza! Je je je, qué crack!
Te repito lo mismo que te dije ayer por el messenger: eres un crack escribiendo. Si alguno de mis profesores viera tus posts no te dejaría en paz hasta que entraras en mi facultad de comunicación. Empiezas la anécdota de forma que llama la atención, la continúas logrando que el lector no se despegue y la concluyes cerrándola en un círculo. Y la historia es bien bonita.
La verdad es que estas cosas son las que te marcan: cómo una persona que no conoces de nada en tan poco tiempo ha logrado que sientas compasión por él cuando uno en el metro no ha querido perder su tiempo dándole la mano.
Y curioso también que hayas logrado transmitir eso a los lectores…
Hace un par de días, estaba en mi trayecto diario de 20 estaciones de metro, en la parada de Barceloneta, se sube un grupo de niños que seguramente se iban de excursión, no tenían más de 8 o 9 años.
Me fijo como se apartan 3 niños del grupo y se acercan a una chica (estaba buenisima, por cierto) y ven como ella juega con el móvil. La reacción de la chica fué sacarle una sonrisa a los niños y darle su movil para que ellos jugaran… La alegría de los niños en esos momentos me alegró el día entero :)
Desde ese momento, siempre llevo una cámara encima, porque aunque es algo que rondará por mi cabeza durante un tiempo, me hubiera gustado plasmarlo en una fotografía.
Un post muy interesante.
Tengo la impresión que en la mayor parte de Europa, la gente no habla demasiado en los metros y trenes de cercanías.
Algunos compañeros americanos siempre comentan esto. Dicen que no entienden que la gente no hable. Por mi parte, no me lo acabo de creer y pienso que en New York o Chicago la gente tampoco habla. ¿Alquien que haya estado allí podría por favor confirmarlo, o desmentirlo?
Dejo este “experimento” en Berlín, una ciudad genial, en el que se puede observar que aunque no lo parezca todo el mundo tiene ganas de divertirse.
http://www.watchberlin.de/watchberlin/#watchberlin-content-10195-1-V
Personalmente no me molesta que la gente no hable en el metro. Me fascina ver a todo el mundo “alienado” y tratar de imaginar qué piensan y cuál es su historia.
Saludos.
Para los jeviatas, si alguien ha leido el libro que acompaña al álbum Gaia II de Mägo de Oz (Alvaro, no te escondas…) el protagonista es un chaval con síndrome de Down que se ve poseido por el alma de una chica quemada en la Santa Inquisición. Ésto no tendría relevancia alguna, de no ser porque se comentó que el alma de un hombre con síndrome de Down es el alma humana más pura, la que no ha sido mancillada por la sociedad y sus normas; un alma inocente.
Ese es uno de los muchos ejemplos que pueden verse a diario por muchos sitios, y lo mejor de todo es que son los únicos capaces de transmitir inocencia a seres de mente sucia (y no solo en el ámbito sexual), tomando mente como alma, como la intuición que diría Max Scheler. Y eso es lo bonito. Que la inocencia que la especie humana ha perdido se puede llegar a recuperar si todo el mundo fuera así, sin ser necesaria esa especie de “deficiencia mental” de la que habla Rubén. Precisamente mientras escribo eso un chaval de mente inocente acaba de pasar por delante de mi ventana y me ha saludado.
Eso sí, os he soltado un rollo que seguro os ha aburrido. Lo siento :-)
Los pequeños detalles son los que forman nuestra vida.
Atento a ellos.
:*
La verdad es que yo me habría quedado alucionado, y no por el hecho de habérmelo pedido a mi, sino por ir uno a uno pidiéndole lo mismo.
Bien manejada la situación ;)
No soy Dios pero sólo decir que ese tipo de personas es habitual encontrárselas en el Metro y ese “chico” o lo que sea es conocido. Varias amigas me han contando la misma historia que tú. Sólo decir que no eres o no te ha ocurrido algo único.
@Simple hombre, yo voy muy frecuentemente en el Metro y es la primera vez que me lo encuentro. ¿Será que viaja en otras líneas? ;)
Sobre lo de tus amigas (jorl, ya me gustaría a mi decirlo siempre en femenino), supongo que no será la única aparición de esta u otra persona. Tampoco he dicho en ningún momento que fuera único.
¡Un saludo!
Nota: hice otro comentario pero lo borré,
seguramente llegaría por mail(ah, no, que no lo has puesto :( ).Y luego y me quejo de que me pasan cosas raras a mi, esas situaciones luego las recuerdas como las mas curiosas.
Es que el Metro da para mucho.
En mi trayecto habitual hay un chaval que hace exactamente lo mismo que describes. Yo suelo saludarle como los vulcanos, como si fuera Mr. Spock y se queda pillado y pasa de mí.
Por la descripción que haces, es otro chico, así que es posible que reproduzcan algún tipo de juego que realizan donde vayan a clase.
Saludos.
Disculpa, había puesto mal mi dirección.
muy linnda tu historia^^
Cuando has empezado a relatar la historia, he llegado a pensar que podría ser un ladrón que te sacaba la navaja cuando tenías las manos en alto…
*Soy muy mal pensado*
PD: Recuerdo de alguien a quien le pasó eso.
Buenas Rubén, llego super tarde sólo para comentar que viví lo mismo que tú hace poco, puede haber sido el mismo día porque fue en el mismo trayecto, el mismo chico, regordete, bajito con gafas y algúna deficiencia mental, este tipo de personas pueden llegar a ignorar la maldad en el mundo y es algo que les envidio. Bueno, un saludo, que vaya todo bien.