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El hábitat de un IES

Martes, Septiembre 23rd, 2008

“¿Tú, a un público? Nada, nada, gentuza todo”. Por eso he pasado la tira de años metido en un colegio privado y con una metodología que siempre me ha encaminado al fracaso – sin que esto elimine mi gran parte de culpa, que permanecerá inamovible -.

En realidad, esa cita no era la razón real. No vamos a negarlo: soy reacio a los cambios radicales cuando tengo una situación estable. Suelo ser partidario de mejor mal conocido que bueno por conocer, algo que me ha convertido en cobarde muchas veces (tanto en algo así, como en lo sentimental).

¿Que con esta persona me va mal por las razones que sean? Nada, mejor seguir tragando, total, seguro que si lo aparco voy a estar peor. No, no, en absoluto, todo lo contrario. Igualmente me ha ocurrido con esto, una situación que conlleva a experimentar un cambio que en un principio no es fácil de realizar.

Vamos a meternos de lleno con el tema del instituto. Dejé el colegio. Sí, me cansé, demasiados años metido en aquel bajo de edificio con uniforme y saliendo por la tarde. Encima, me entero que han cambiado los horarios y son aún peores. Lo siento, dejó de ser para mí, así que corté por lo sano.

No fue fácil, de todas maneras. La matrícula la eché hace tiempo por un posible paso a Bachiller que finalmente no se realizó; sin embargo, esto me sirvió para que me llamaran y me dijeran que había plaza igualmente para secundaria. Cobarde de mí, pensé en quedarme en el antiguo colegio, así que se me pasó el plazo. Me bastaron dos días para ir corriendo y volver a preguntar si aún quedaba plaza: dos, quedaban dos.

Mi primer año en un IES. Algo público, sin uniforme, con horarios normales, eligiendo el itinerario que me de la gana – ergo, quitándome educación plástica, biología… – y el segundo instituto que mejores notas sacó en la prueba inicial de ESO (del año pasado, creo recordar).

Aun cuando soy bastante valiente a la hora de socializar, no lo voy a negar: el primer día estaba un poco acoj***** y sin compañía conocida (eso sí, la clase la forman un 70% de féminas). Una presentación rápida, dos horas de clase y para casa. Todo un poco frío, con algunas miradas pero pocas palabras. Me mantuve firme al ver que había algo de luz en el túnel y que podía empezar a ver de que tipo de gente se trataba.

Todo lo contrario de lo que me pude imaginar. El segundo día, con algun@s compañer@s empezaban los tímidos saludos. La hospitalidad se convirtió en algo primordial pasadas un par de horas:

- ¿Dónde está la clase de matemáticas?
- Ven, que te llevo (una compañera)

Se trataba de una compañera, me llevo escalones abajo.

- Sí, hay que bajar por aquí, tú sígueme

Recorremos todo el pasillo, nos encontramos con doble puerta, salimos, y por fin delante de la clase de desdoble.

- ¡Gracias!

Y ambos con una buena sonrisa. Irene es el nombre de esta chica enrollada y podría describirla como la persona más hospitalaria de la clase. Hace poco, vinieron un par de chicos nuevos y les incitó a relacionarse:

- ¿Qué hacéis ahí solos? ¡Veniros pa’ cá, no os marginéis!

Eric y Brian parecen integrarse poco a poco. Por lo que respecta a mí, en tan sólo tres-cuatro días me siento 100% integrado. Ayer mismo, un compañero que sí conocía del anterior colegio me daba la triste noticia de que abandonaba este IES por razones educativas.

Esto suponía no contar con ninguna persona (aparentemente) para salir en el recreo, así que me auto-marginé ciertamente. Pero Marta, otra de las compañeras, se acercó a mí:

- ¿Pero qué haces ahí, andas solito? Ven, que te hago amigos. Este es Chuby Xubi y otro coleguita de la clase de al lado.
- ¡Hooola! (unísono)

Sencillamente genial. Son muy buena gente, no han tenido pegas en aceptar a cualquiera (aka yo) y en ningún momento me he sentido como el acoplado. Hoy mismo, hablaba más a menudo con otro de los compañeros, Alberto, y no ha tenido ningún problema en dar una vuelta por ahí.

Además, he tenido la suerte de encontrarme con un coleguita de Jisko, además de recibir un par de correos de supuestas personas que me conocen de internet y están también en el mismo instituto (creo no haberlas visto aún).

Dejando a un lado la socialización, vamos al tema educativo. El cambio de aires me ha venido de lujo, sencillamente hablando. Cambio de lugar, gente, profesores, todo. El sistema que tienen ofrece una enseñanza más flexible y dan algo más de libertad en muchos sentidos. Además de que hay ciertos detalles que he valorado, como fichas de alumno, carnet, acceso a la biblioteca en cualquier momento (algo que seguramente mucha gente ve normal – yo no he tenido esa oportunidad -), etcétera.

¿Qué significa todo esto? Estoy encantado con el cambio, me siento integrado, me siento nuevo, me siento bien. Debo haber tenido la suerte de toparme con un curso de gente muy social, simpática y generosa [1], además de un instituto que (supuestamente) es bastante bueno. Desde luego, no lo cambiaría por la situación anterior, al menos con el tiempo que llevo y lo que buenamente puedo valorar.

Por cierto, la cita de la gentuza viene de mi madre.

[1] Diálogo:

- El jueves no voy a venir y…
- Dame tu teléfono y te llamo ese día, te diré todo lo que haya
- Jo :-)

Mi vida 2.0 (XI)

Sábado, Septiembre 6th, 2008

Tal como me lo había propuesto, o al menos al 80%, aquí lo tengo: el curso en el que estuve enfermo todo el año está limpio, aunque con algo (siempre hay un pero). Ese pero se llama dibujo técnico, la asignatura en la que más negado he estado durante años. Que en realidad se puede solventar rápido, porque no tengo que hacer nada de ese curso, con aprobar el que viene, eso otro se olvida.

En efecto, otro año más en la ESO. Las probabilidades de que alguien fuera capaz de aprobar trece asignaturas en dos meses de verano eran bastante difusas… menos siendo yo, vago y cabezón de pura cepa.

Pero aquí está el fruto el trabajo. Repito, pero lo que me he planteado poco después de que desapareciera el optimismo inicial del “lo que me echen, yo las apruebo todas” lo he cumplido. Estoy orgulloso de ello, aunque quizá no sea suficiente razón para estarlo, yo lo estoy y soy feliz, eso es lo que cuenta.

Siempre he sido un ceporro con los estudios, y quien lo ponga en duda miente como un bellaco. Es más, la única excusa que podría sacar es la del año que estuve enfermo y no pude asistir, pero igualmente de no haberlo estado, habría hecho el vago como otros años.

Para unas cosas maduro, para otras un niño. Ha sido necesario que se acercara la persona indicada a mí y me dijera lo que muchos me han dicho ya. Pero que lo hiciera esa persona es lo que realmente me ha incitado a sacar esto, conseguirlo y quitarme la venda de los ojos, dejar de temer por aprender lo que yo no quiero y pensar positivamente: tranquilo, esto se acabará y tú decides cuán pronto será.

Ahora a disfrutar de dos semanas de “vacaciones”, o correctamente dicho, sin nada impuesto que estudiar. Me han regalado uno de los libros de Kevin Mitnick y estoy enganchado, hay muchas cosas que me recuerdan hace algunos años… me gusta :-)

Siguiendo la línea de los recuerdos, parecía que había ciertos indicios de que volvía a sentir lo mismo que hace algunos meses, por lo que no estoy dispuesto a volver a pasar. He vuelto a ejecutar la que (creo) que es la mejor opción y de nuevo, estoy orgulloso de haberlo hecho, esta vez con la mente fría y sabiendo que esto funciona así, no quedan más opciones.

Volviendo a las vacaciones… hay algunos eventos pendientes, y tengo que conocer a cierta persona con la que hace tiempo que hablo, pero nunca la he visto en persona. ¿Será como se muestra? ¿Mejor, peor? Bah, lo que sea. La vida es una aventura.