click analytics
RSS de entradas RSS de comentarios 58 entradas hasta ahora

Archive for Julio, 2008

Mi vida 2.0 (VIII)

Anagastra, Cidine, Almax...

Estaba mirando la bolsa de viaje, y me encontré con mi antiguo kit de supervivencia, que normalmente solía ser el que hay en la foto, exceptuando que siempre fue Anagastra 40 mg en vez de 20 mg.

Vaya temporadita que pasé, y que incluso escribí en su día en varios sitios. Se me juntó todito: peritonitis, colon irritable, cardias incompetente e infinitos síndromes más.

¡Joder! Me drogaba todos los días, estaba harto de tanta medicación, y en la mayoría de los casos había desarrollado tal tolerancia que ni siquiera me hacían efecto. Anagastra por la mañana, Cidine en todas las comidas, y Almax si todavía aún me sentía fatal. Peor que un abuelo, oigan.

No había otra alternativa, y tenía que seguir con ello. Lo cierto es que me sentía bastante desolado al ver que podía estar toda la vida así, pendiente de medicación, sin poder hacer una vida normal.

Medicándome todos los días, y la cosa no mejoraba. Yendo a 4 especialistas, y nada. ¿Seguro que la medicación podía batirse contra eso? Desde luego, un protector estomacal de 40 mg hace fuerza, pero cuando ni siquiera eso funciona, tienes un problema.

Después de tanto calvario, decidí ir dejando la medicación, no iba a soportar estar toda la vida así. Empeoré por ocasiones, alguna vez tuve que retomarlo, pero poco a poco lo fui dejando. Fui capaz por algo muy importante: psicología.

Y es que creo que todo lo que me ocurría, era por lo que se me pasaba por la cabeza, y no sólo razones físicas (la peritonitis puede que sí estuviera 100% relacionada con esto). Siempre había sido alguien nervioso, heredado de mi madre, mente inquieta e hiperactiva; todo eso pasa factura.

Tuve que reordenar todos mis pensamientos, configurar mi firewall particular para evitar sentimientos nocivos y empezar a ver la vida de otra forma. Y ahora, aquellos medicamentos quedan en el olvido, o mejor dicho, en aquella bolsa de viaje, por lo que pudiera pasar. Aunque confío en que no tenga que volver a utilizarlos de aquella forma.

Eso es todo. Y no, ya no me medico, hace meses :-)

La credibilidad de Público

Últimamente debo de andar muy crítico, pero esta vez me lo han puesto a huevo. Hoy mismo me he enterado por Rhinyx, en Jisko, de lo siguiente:

Primera opción de código abierto para competir con Twitter

Tenía curiosidad por ver a qué viene sacar a estas alturas una noticia así, cuando el microblogging libre hace algún tiempo que está funcionando, y, hasta donde yo sé, Sweetter fue de los primeros (no sé si el primero).

Me encuentro con identi.ca, sitio que comentaba hace un par de entradas, cuyo autor, Evan P, hablo para intercambiar ideas con él sobre el mismo tema.

Me parece genial que quieran promocionarlo, es Software Libre y debería de estar contento, pero creo que han vuelto a demostrar la credibilidad con la que cuenta Público.

¿De dónde cojones han sacado que es la primera alternativa de código abierto? ¿De dónde, si puede saberse? ¿De dónde coño sacan la información? ¿Hay demasiados becarios trabajando allí?

Se ve que eso de comparar y verificar no se conoce allí. Si en algo tan sencillo demuestran tan pocas luces, no me quiero imaginar lo que pasará con las demás noticias.

Un cero para el nuevo periódico que pretendía ser algo.

Enlace directo al artículo

Hasta las pelotas de Yoigo

Nunca fui tan directo ni tan claro con un tema, pero es que me las han hinchado de verdad. Estoy hasta las pelotas de ellos, de su publicidad engañosa y de toda la mierda que han creado alrededor.

Yo, que me pasé de mi antigua prepago de Movistar Vodafone (lapsus), para empezar a usar mi primer contrato, con Yoigo… y empezaron a surgir algunos problemas. Pero no es nada comparable con lo que me viene pasando hace meses.

Está comprobado: otro episodio más de estafa con esta compañía. Una y otra vez, con varias reclamaciones impuestas al soporte, utilizando el papel para limpiarse el culo y metiéndome el capado con vaselina. Que no hombre, que no, ya está bien.

Y después de recordar a toda su familia, paso a ser algo más objetivo. Todos conocemos el maravilloso plan de Yoigo, la compañía guay, la de la verdad verdadera. Me pasé en su día, porque me fascino la oferta del 3g: tráfico ilimitado, por sólo 1,39 € al día.

Lógicamente, ilimitado no hay nada en este mundo, y no iba con la idea de aprovecharme; además, estoy seguro que en la letra pequeña hablarían algo de que si había abuso, te podrían parar los pies. Es normal y necesario, para preservar la integridad de la conexión de los otros usuarios.

Los primeros meses fueron maravillosos, orgásmicos: podía acceder durante todo el día sin preocuparme de nada, a una velocidad más o menos aceptable (no todo lo que daría de sí el 3g, pero suficiente) y alguna vez llegué a gastar 100 MB, algo bestial para mí desde un móvil, pero ahí se quedó la cosa.

Sin embargo, poco a poco todo se ha ido degradando. Y lo último con lo que nos encontramos es el capado de 3g. De acuerdo, no he descubierto la rueda, y hay bastante escrito por ahí, pero ya lo digo yo también. Y no hay cosa que más me joda que, para cuatro o cinco días al mes que no dispongo de conexión normal, se supone que tenga que confiar en un proveedor que capa la conexión a los 25 MB.

Concretamente, a los 23,3 MB hoy. El primer día que me ocurrió no recuerdo el tráfico que llevaba, pero pensé que sería una incidencia temporal y no le di importancia. Cuando me pasó dos fines de semana seguidos y en diferentes localizaciones, empecé a pensar que ya no era tan temporal. Si se acumulan varios días seguidos, uno empieza a pensar mal.

En efecto, cada vez ponen el listón más bajo. La primera vez que lo medí, y que lo tengo apuntado, me cerraron el grifo a los 43,6 MB. A partir de ahí, podrás disfrutar de una conexión no sólo el doble de lenta que el GPRS, si no que en la mayoría de las ocasiones no responde.

Elijas la red que elijas — que, en Yoigo, puedes escoger red propia, Vodafone o Movistar –, te da igual, el capado está en un lado o en otro. Y ya te puedes dar por jodido, amigo mío, porque hasta el día siguiente no volverás a disponer del 3g hasta que ellos les de la gana.

Una completa vergüenza e impotencia lo que siento con esta compañía, cuando has pagado religiosamente los 1,39 € que piden por tráfico ilimitado, cuando lo único ilimitado que hay es la mala hostia que se te pone cada vez que capan.

Creo que aún me quedan seis meses de permanencia, y como parece que esto va de mal en peor, si no es antes, me largaré en cuanto acabe. Prefiero que me den una cantidad fija de tráfico (¿100 MB?) que, en el 90% de las ocasiones, me va a sobrar más y me va a valer más que la cifra infinita de nuestros amigos guays.

Como siempre, el afectado es el consumidor. Y da igual que te quejes, o montes campañas, o te manifiestes, en este país les resbala todito. Qué huevos.

Siguiente »