Un día de… Open Pizza Night
Después de dejar la programación a los 14 años, pasé un año aprendiendo de todo menos de ese campo; a los 15, empecé escribiendo 120% Linux, que tuvo su éxito e impulsó mi entrada en el mundillo del software libre.
Llegaron los 16… ah, benditos 16 años, la edad de la semi-madurez — en mi caso, muy semi –. Me encuentré frente a una terrible duda: ¿Qué hago ahora?
Tomé una decisión acertada: volver a programar. No sabía en qué, ya que toqué varios lenguajes en el pasado pero jamás llegué a dominar ninguno (algo que, en cierto modo, es bueno para conocer las cualidades de cada uno); decidí escoger PHP por ciertas personas que me animaron a mirarlo, y, desde entonces, sigo aprendiendo, porque me queda muuuucho, mucho.
No tenía ninguna razón para aprendérmelo, ni siquiera ningún proyecto en mente, pero lo hice. Y es que para algo sirve en el futuro lo que aparentemente no sirve para nada en el presente — ya me lo podría aplicar a los estudios, ya –.
Espera, ¿no iba a hablar del Open Pizza Night que organizó Google para hoy, día 27 de marzo de 2008? Pues eso. Raúl conoció Jisko y le pareció bien invitarme a hablar sobre él a Google, a la par que pasábamos una buena tarde-noche comiendo y charlando. Además de prestarme su portátil, ya que servidor es un poco pobre para comprarse uno (snif, que alguien me done algo)
Nervioso, un día antes me dicen que dispongo de los diez minutos estándar para la presentación al público del proyecto y unos minutos adicionales para ruegos y preguntas. Espera, no me he preparado nada, pensaba. Pero también me gusta el riesgo, así que no preparé absolutamente nada.
Llego a la Torre Picasso (la de la primera foto). Me planto en recepción, enseño mis credenciales y me generan una tarjeta que he de pasar por un lector de idem para poder entrar. Coincidencia, que me encuentro en el ascensor con alguien que va al mismo evento.
Llego a la oficina, con un encuentro un tanto frío, no conocía a nadie, ni llevaba portátil, nada de nada. Sin embargo, bastó con volver a enseñar las credenciales en la recepción de ese lugar para que me dieran una pegatina y una tarjeta con colgante indicando que no soy un espontáneo.
Al rato, nos hacen pasar a los que estábamos esperando a la sala de las presentaciones — supongo que tendrá un nombre específico, llamémosle así –, donde encuentro que hay para beber y comer lo que quisiéramos. Sin incluir las pizzas que vinieron más tarde, que, aprovechando la ocasión, estaban muy buenas. O aquellas patatas que parecían hojas de plantas, pero que en realidad no podías parar de comerlas.
Clara, una de las organizadoras, me recibió efusivamente como si nos conociéramos de toda la vida. Una mujer realmente encantadora y que me gustaría volver a charlar con ella en cuanto pueda. Gracias precisamente a ella, pude encontrar a Raúl, que me enseñó un poco cómo funcionaban allí las cosas — porque teníamos que pasar, nada más — y nos volvimos a la sala.
Raúl, supongo que uno de los máximos de la organización del evento — el mismo que me dió su dirección de correo para charlar — nos estuvo hablando de la nueva API de Google para YouTube. La verdad es que tiene una pinta cojonuda, aunque las demostraciones prácticas sólo se limitaran a las funciones de Javascript, pero no descarto para nada una futura implementación de Jisko para la subida de vídeos.

Llegó el momento. Después de haberme inflado de patatas, pizza y bebidas no alcoholicas, Clara me avisa que si estoy preparado, a lo que contesté que no, pero de poco serviría eso, los horarios son un tanto ajustados. El resumen y pensamientos entre corchetes, mientras estaba delante del micrófono:
[Arg, no me he preparado nada, tengo dos pantallas bastante grandes a mi lado conectadas al portátil, ehm...] ¿Hola? ¿Qué tal? ¿Se me oye bien? OK, pues… [... ... ...], vale, el teclado del portátil es americano [... ¿y?]. Vale, Jisko es un clon de Twitter que [...] [espera, hay que arreglar eso] pretende no limitarse a ser un clon como tal [me estoy repitiendo], si no ofrecer características que Twitter no da. Por ejemplo… ¡Es libre! Sí, sí, es libre, lo hemos hecho hace algunos días, todo está yendo muy bien. ¿Las características? Bien, bien, si consigo meterme con el portátil… sí, sí, lo tengo. Vale, esta es la página principal, donde (…)

A partir de ahí, todo con mínima soltura, aunque en alguna ocasión con voz temblorosa, pero mezclando momentos de humor, para arrancar alguna sonrisa entre tantas miradas. Termino la retaila, un silencio rompedor de dos segundos… y aplausos abundantes. Llega el momento de las preguntas, que, en ocasiones, puede volverse crítico, pero en este caso no lo fue ya que ninguna era agresiva. De nuevo, aplausos. Paso al lado de uno de los chicos de Google: ¡Has estado muy bien!, además de que otros asistentes me felicitaban tanto por la presentación como por el proyecto.
Desde luego, se notaba que no daba charlas desde hace tiempo. Aunque no se pudiera considerar como tal por la corta duración, iba enfocado a una audiencia más que interesante. He perdido práctica, así que tendré que volver a entrenarme y a usar un vocabulario más variado, como hacía antaño, que últimamente ando algo bloqueado y hablo más repetitivamente que de costumbre.
Al final, a los que dieron charla nos regalaron un curioso invento: NSD Power Ball. Me estoy empezando a viciar, me hace falta coger fuerza en los brazos (… ji). La foto del aparato y otras cosas:

(falta la pegatina, que está puesta en la sudadera)
Total, que salió una tarde-noche redonda. Conocí a una buena cantidad de gente agradable y dispuesta a echar un cable en lo que fuera. Estaría encantado de volver a ir a la siguiente, el buen rollo es increíble y aprendes bastantes cosas, no sólo programación.
No podía irme de allí sin sacar una foto del último vistazo antes de salir:

Rubén Díaz :: Mar.28.2008 :: Artículos, Personal :: 15 Comments »


Yay, por fin 